Ingredientes
• Tres cebollas tiernas
•
Tres dientes de ajo
•
500 grs. de champiñones
•
1,5 l. de agua o caldo
•
200 grs. de nata líquida
•
100 grs. de mantequilla
Ponemos tres cucharadas de aceite de oliva a fuego medio, se añaden tres cebolletas picadas, tres dientes de ajo y se rehoga todo durante diez minutos. Ojo, que no coja color, ojo que la cebolla no se queme.Mientras tanto, vamos a limpiar los champiñones. Les cortamos la parte final del tallo que tiene mucha tierra, les damos un buen sobe debajo del grifo, los escurrimos y los cortamos en trozos. A los champiñones siempre hay que meterles el cuchillo justo antes de echarles a la cazuela. Si no, inmediatamente se oxidarán y se pondrán negros allí donde hemos realizado el corte. Luego veremos cómo proceder si los queremos consumir en crudo.
En fin, una vez limpios y cortados los añadimos a la cazuela y los tenemos otros diez minutos, rehogándose con las verduras sin parar de mover. Pasado este tiempo, echamos un litro y medio de caldo ––de carne, de pollo o de verduras– un poco de pimienta negra, un grano desmenuzado con el dedo de pimienta de cayena –mucho cuidado con la pimienta de cayena, que si se pasa un pelo tendrán que usar los extintores como postre.Dejamos hervir todo suavemente durante media hora. Empuñe ahora con decisión el tercer brazo. - me refiero a la turmix– Métala directamente a la cazuela y empiece a triturar, a la vez que añade nata líquida, un poco de mantequilla y unos chorritos de aceite de oliva. Si se quiere asegurar que no quedan grumos desagradables, páselo después por el chino.
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Cocinar con aceite muy caliente no quiere decir dejarlo humear. Eso significa que se está quemando, lo que puede irritar su sistema digestivo y producirle pesadez.
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