El Real Madrid gana la Décima
Casillas levanta la Décima ante el jolgorio del equipo - efe
Final Champions League

El Real Madrid gana la Décima

Heroico triunfo blanco tras forzar la prórroga en el 93' gracias a un gol de Ramos. En el tiempo extra, Bale, Marcelo y Cristiano sentenciaron (4-1). Godín adelantó al Atlético

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La familia crece. Ha tardado bastante más de lo previsto, pero los dos dígitos por fin han llegado y lo han hecho para quedarse. París (la Primera), Madrid (la Segunda), Bruselas (la Tercera), Stuttgart (la Cuarta), Glasgow (la Quinta), de nuevo Bruselas (la Sexta), Amsterdam (la Séptima), otra vez París (la Octava), Glasgow también repitió (la Novena) y Lisboa (la tan deseada Décima), que desde este 24 de mayo de 2014 pasa de ser simple capital vecina a ciudad eterna y sagrada para el madridismo.

Sí, han sido doce años muy largos, de tempraneras eliminaciones, de penaltis envenenados, de semifinales metamorfoseadas en día de la Marmota, de llantos sin consuelo, de pesadillas inimaginables, de millones (de euros) de desilusiones... Sí, han sido doce años de interminable espera, pero hoy todo eso ya es pasado. Las mofas y los (malos) chistes han llegado a la meta. La Décima ya no son los padres. Es real. Tangible. Y, sobre todo, de belleza infinita. Sí, el Real Madrid es campeón de Europa, y son diez entorchados en 58 ediciones. Honor y gloria a tan tremenda hazaña. Ni Florentino Pérez, ni siquiera don Santiago Bernabéu, hubieran escrito un guión tan apolíneo para lograr la Décima: eliminar al subcampeón (Borussia Dortmund) en cuartos de final; mandar a casa, humillación inclusive, al campeón y enemigo europeo por antonomasia (Bayern Múnich) en semifinales; y levantar la «Orejona» tras noquear en la final al Atlético en el derbi madrileño más importante de los 111 años de inmortal rivalidad. (Narración y estadísticas)

Costa volvió a jugar lesionado y solo duró diez minutosEl partido comenzó a las 19.30, hora y cuarto antes de lo previsto, cuando se hacían oficiales las alineaciones: Diego Costa y Benzema sí, Arda Turan y Pepe, no. De hecho, el turco ni para el banquillo. E Illarra, suplente, y Khedira, titular, ante la baja del sancionado Xabi Alonso. Todo este pandemónium de altas y bajas marcaría la final de principio a fin. De primeras, los colchoneros salieron con uno menos. El delantero de Lagarto no estaba, como en el Camp Nou, y otra vez tuvo que ser sustituido por Adrián. Apenas habían transcurrido diez minutos de la final. De ahí al clímax de la primera mitad, pasaron 25 minutos en los que la bronca dejo de lado el fútbol. El Madrid, con un Khedira lento, sin ideas y torpe, conducía el balón a cámara lenta. Mientras, el Atlético jugaba al límite y Kuipers lo permitía. Tanto que Raúl García bien pudo ser expulsado a la media hora de partido por una zancadilla por detrás a Di María. Pero no fue así. El argentino montó una contra con un eslalon de cuarenta metros marca de la casa y cuando se encaminaba hacia el área, el navarro cortó por lo sano. Amarilla y gracias.

Fallo de Casillas

Poco después, el partido iba a hacer crack. A los 35 minutos, error tremendo de Tiago en la salida del balón. Su mala entrega acaba en los pies de Bale y en un paraíso de metros por delante sin oposición ninguna y con Cristiano echando la carrera a su lado. Pero el galés decidió conducir el balón hasta el punto de penalti y cuando tenía toda la portería para batir a Courtois, incomprensiblemente, le pega mordida y perdona el tanto. El cabreo de Xabi Alonso en la grada era la mejor descripción a lo que había perdonado el Madrid. Hay goles que en una final jamás se pueden echar al limbo. Y ese era uno, aunque luego se redimiría.

El palo sería al cuadrado. Al minuto siguiente, el Atlético si que no iba a perdonar, como no, en una jugada a balón parado. Saque de esquina que bota Gabi, despeja Ramos de cabeza hacia la media luna del área. Allí, Koke, también con la testa, vuelve a colgar el balón en el área, el Madrid no achica y pierde la baza del fuera de juego, y desde el punto de penalti Godín supera en el salto a Khedira y abre la lata. Eso, si, con la inestimable ayuda de Casillas, que se queda a media salida, y deja a huevo el remate del uruguayo. Del 1-0 al 0-1. El Atlético se iba al descanso con un tesoro entre manos.

El primer susto del segundo acto lo dio Cristiano a los 53 minutos en un golpe franco que despejó Courtois a córner. Respondió el Atlético rápido. Adrián recoge un rechace en el área y su chut, con destino a la portería de Casillas, tras rebotar en el pie de Ramos, se marchó a la izquierda de Casillas. Tras este intercambio de golpes, Ancelotti no esperó más. Isco y Marcelo al campo y Khedira y Marcelo al banco. El alemán, tras seis meses lesionado, era un «cadáver» en el campo. Urgía la chispa del de Arroyo de la Miel. Y el brasileño le iba a dar mucha más profundidad al equipo.

Restaba media hora de partido y de ahí al final del mismo iba a ser un asedio de los de Ancelotti contra un Atlético embotellado en su área y achicando agua como podía. Un disparo de Isco desde la frontal y un dos latigazos de Bale fueron lo más peligroso del Madrid. Los blancos llegaban y llegaban, provocaban faltas laterales y saques de esquina, conducían el balón hasta la frontal del área colchonera, pero delante de Courtois había un muro. Solo el futbolista más en forma del Madrid en los últimos dos meses podía echarlo abajo. Y lo hizo cuando más iba a doler. En el minuto 93, de córner. La jugada que tanta gloria ha dado al Atlético. Quien a hierro mata, hierro muere. 1-1. Prórroga. Otra vez la maldición del 74 para los rojiblancos. Florentino saltaba eufórico en el palco. Casillas respiraba y besaba a Sergio. El madridismo también. Los cardiólogos de toda España miraban su busca.

Bale, Marcelo y Cristiano

En los treinta minutos extra, el guión no iba a cambiar. El Madrid, dominador absoluto del partido, el Atlético, como gato panza arriba. Todo lo que fuera llegar a los penaltis era media «Orejona» para los colchoneros, que estaban muertos. Os aburriría si enumerara la lista de jugadores que no podía ni con sus pestañas: Cristiano Isco, Villa, Juanfran y sobre todo, Bale. Sí, Gareth Bale. Falló dos goles cantados y estuvo muy desacertado durante todo el encuentro. Uno de sus peores partidos de la temporada. Pero como en Mestalla, la foto iba a ser para él. Contragolpe en el 112'. Di María es el que remata, Courtois despeja, el balón sale directo hacia la cabeza del galés, que acompañaba al argentino en la jugada, y remacha con la testa el segundo. Si la Novena costó 72 millones (Zidane), la Décima casi 100 (Bale). Marcelo y Cristiano Ronaldo, desde el punto de penalti, pusieron la guinda al pastel.4-1. Demasiado castigo. Pero justo vencedor. Tercera Champions de Ancelotti. Doblete blanco 25 años después. Otra vez reyes de Europa. Enhorabuena al Real Madrid. La Décima es Real.