entrevista

Butragueño: «Si organizo con Dios mi debut no habría salido mejor»

Actualizado:

Su regate, sus goles, su velocidad supersónica en pocos metros y su carita de niño bueno fue, es y será la imagen de la Quinta que lleva su nombre. Butragueño relata ante ABC un cuento de hadas que se hizo realidad.

-Hace treinta años, ustedes devolvieron la ilusión a la afición del Real Madrid. Encabezaron un equipo que hizo historia en España y Europa.

-Nos quedó la espina de esa Copa de Europa que no obtuvimos porque nos faltó la cuota de suerte necesaria para obtenerla. El PSV y el Bayern nos ganaron dos semifinales siendo nosotros mejor equipo. En Alemania nos expulsaron a dos hombres y nos pitaron dos penaltis. Ante los holandeses fuimos muy superiores y el balón no entró en Eindhoven. Pero conseguimos dos Copas de la UEFA y creamos las noches mágicas del Bernabéu, con remontadas increíbles. Y conquistamos cinco ligas consecutivas. Y tuvimos ese récord de 107 goles en una Liga que estos muchachos de ahora -CR7 al frente- nos han quitado.

-Usted fue gran culpable del miedo escénico. Marcó tres goles al Anderlecht y remontaron un 2-0.

-En las noches inolvidables de la Copa de Europa conocí lo que era el Real Madrid. Viví el carácter que venía de la época de Pirri y Amancio y que cuando yo llego mantenían Camacho, Santillana, Juanito y Stielike. Aprendí que todo se puede conseguir si luchas por ello con entrega, fe y plena confianza. Sentí el afán de superación. Todos los valores que definen este club.

-Todo nació para usted el 5 de febrero del 84. Era el cuarto debutante.

-La Quinta nace el 4 de diciembre de 1983 cuando Sanchís y Martínez Vázquez juegan en Murcia y Manolo marca un gol decisivo. Pardeza lo hizo poco después ante el Español. Y yo disputo mi primer partido el 5 de febrero, en el Carranza. Perdíamos 2-0. Sanchís se lesionó. Y Di Stéfano me dijo: «¡Nene, calentá!». Salí y marqué el 2-1 en el minuto 60. Luego estrellé un disparo en el larguero. Gallego hizo el 2-2 en el 87. Y conseguí el 2-3 en el 89.

-¿Era consciente de lo que había hecho?. El madridismo vibraba.

-¡Y yo no era consciente de la importancia de lo que había conseguido! Dos días después me dirigí al vestuario del Castilla, porque no sabía con qué equipo entrenaría. Y que me dijeron: «Vete con Di Stéfano». Ahí cambió mi vida.

-Fue un estreno soñado, increíble.

-Tuve mucha suerte. Le digo una cosa: si me hubiera sentado con Dios para organizar mi debut ideal, creo que ni yo hubiera sido tan generoso pidiendo. No habría salido mejor.

-Cuénteme la anécdota de esa etapa.

-¡Fíjese si no era consciente de lo que podía llegar a ser que cuando Sanchís y Martín Vázquez debutan en diciembre de 1983, vino Amancio (entrenador del Castilla) para decirme: «¿Cómo estás?». «¿Yo?, bien». Venía a darme ánimos para que no me sintiera decepcionado. No pensaba en ello.

-Triunfaron junto a Hugo, Gordillo, Santillana, Juanito, Camacho, Stielike, Maceda, Miguel Ángel, García Remón, Del Bosque. Menudo plantel.

-La definición de «Quinta» deja en segundo plano a grandes jugadores. Con Hugo fue, junto a Míchel, con quien mejor me entendía. Míchel me daba pases al primer palo y Hugo estaba en el segundo. Era muy inteligente. Había jerarquías en aquel vestuario y tenías mucho respeto por Camacho, Santillana, Miguel Ángel. Nosotros ni hablábamos. Aprendías y escuchabas. Luego, en el campo, yo sí que era atrevido. Quería demostrar. Tengo que decirle una cosa: fue una lástima que Maceda se lesionara tan pronto (1986). Con él, habríamos alcanzado esos títulos que nos quedaron por conseguir.

-Sin Champions son recordados como el segundo Madrid de la historia.

-La gente nos recuerda como un equipo y una época de gran fútbol, solo superada por la era Di Stéfano.

-¿Quién era el mejor de la Quinta?

-Rafa Martín Vázquez era el que tenía más talento. Poseía disparo con ambas piernas, te filtraba pases entre tres defensas. Luego, por circunstancias, no llegó a todo lo que pensé que podía llegar. Míchel ha sido el mejor pasador de la historia del Real Madrid desde la banda derecha. Sanchís era un centrocampista de calidad que las necesidades del equipo le hicieron convertirse en uno de los mejores centrales del mundo. Tenía más técnica que los delanteros a los que marcaba. Pardeza tuvo mala suerte en el Madrid. Yo le quité el puesto, la verdad. Se fue al Zaragoza y se convirtió en uno de los mejores jugadores de su historia.