El entrenamiento del Real Madrid comenzó a las once de la mañana y José Mourinho estaba en las instalaciones de Valdebebas desde mucho antes. El portugués dirigió la sesión durante los primeros cuarenta y cinco minutos. A las doce menos cuarto abandonó la ciudad deportiva madridista con su coche. Tenía que «solucionar unos asuntos privados en casa», manifestaron en el club.
Una hora y veinte minutos más tarde, a la una y cinco de la tarde, llegó al partido que jugaba su hijo José Mario con el Canillas, que había comenzado veinte minutos antes, a las 12,45 horas.

