Valerón, posando para ABC en la ciudad del fútbol de La Rozas
Valerón, posando para ABC en la ciudad del fútbol de La Rozas - Óscar del Pozo
Entrevista

Valerón: «Dios me ha hecho jugar hasta los cuarenta»

El genio grancanario, que hoy visita el Bernabéu, disfruta de los últimos sorbos de su brillante cantera en su amada tierra y bajo el refugio de sus profundas convicciones cristianas

MadridActualizado:

Durante la mitad de su vida ha honrado con escrupulosa integridad la profesión con la que todo niño sueña y ha justificado de sobra el precio de la entrada, dos intangibles del fútbol de incalculable valor: «Dios me dio un talento y yo solo he seguido el camino que me marcó», confiesa a ABC con su entrañable naturalidad Juan Carlos Valerón (Arguineguín, 17 de junio de 1975), el abuelo que toda Liga quisiera tener. El «Flaco» cumple esta temporada 20 años de inmaculado servicio al fútbol de élite sin pedir nada a cambio ni colgarse ninguna medalla, y lo hace en la casilla de salida, en su amada Unión Deportiva Las Palmas, que esta tarde (16 horas, C+Liga) visita en la capital de España al líder de la Liga, el Real Madrid.

-¿Será la última vez que le veamos en el Santiago Bernabéu?

-En mi vida el futuro no tiene demasiada cabida. Vivo el presente y disfruto del momento. Un jugador siempre sueña con retirarse en el equipo de su tierra jugando en Primera división y yo estoy teniendo la inmensa fortuna de vivir esa experiencia. Hoy me siento muy bien. En junio, ya veremos.

-Tras el dramático desenlace contra el Córdoba en junio de 2014, cuando no se subió, ¿el ascenso era una deuda pendiente?

-Está claro. Y no se puede ni imaginar la satisfacción que supuso subir a Primera. Ascender tras 13 años fue como lograr la Décima para el Madrid.

-Pues contra ellos debuta Quique Setién. ¿Es precipitado el cambio de entrenador?

-Hay que acatar las decisiones de los dirigentes. Un relevo en el banquillo siempre afecta al vestuario, pero el fútbol no es siempre como uno quiere.

-¿Teme una goleada?

-Hay partidos en los que es mejor no pensar lo que puede pasar o no. Sencillamente, te preparas para competir lo mejor posible y te marcas como objetivo salir de ese encuentro con las ideas reforzadas. Dar la sorpresa en el Bernabéu está al alcance de muy pocos equipos. En el fútbol hay que ser consciente de dónde está cada uno.

Valerón, celebrando el ascenso la pasada temporada
Valerón, celebrando el ascenso la pasada temporada- EFE

-Vivimos en una sociedad en la que su honestidad y su sentido común es un rara avis.

-No creo que haga nada especial. Simplemente, intento ser natural y hacer lo correcto, que es como Dios quiere que nos comportemos.

-Tiene unas profundas convicciones cristianas. ¿En qué le han ayudado a lo largo de su carrera?

-En todo. Dios me ha hecho jugar hasta los cuarenta años. Él me dio un talento y yo he seguido el camino que me marcó. Desarrollar un don es una de las satisfacciones más bonitas para una persona. A partir de ahí, durante todo este tiempo en el fútbol he intentado compartir mis valores y mi experiencia con todas las personas con las que me he cruzado. Cada mañana me levanto con el objetivo de hacer las cosas mejor, de ayudar al prójimo y de compartir con la gente que está a mi alrededor el Dios que yo conozco para que su vida sea mejor.

-Dos graves lesiones de rodilla casi le «echan» del fútbol en 2006 y 2007. ¿Llegó a dudar de su fe?

-Jamás. Las experiencias de dificultad que he tenido en mi vida me han ayudado muchísimo para que mi relación con Dios sea más cercana.

«Supongo que alguna vez me habré enfadado, pero no lo recuerdo. Por mi manera de ser mantengo la calma y reflexiono»

-¿Usted se ha enfadado alguna vez?

-Supongo que sí, pero ahora no me acuerdo (risas). Alguna situación puntual de enfado habré tenido, pero no duraría mucho tiempo. Por mi manera de ser suelo mantener la calma y hacer la reflexión correcta antes que actuar de otro modo.

-El mundo sería mucho mejor si su bonhomía fuera contagiosa...

-(Risas). Creo que hay mucha gente como yo. Como le he dicho, no me considero distinto ni especial. Otra cosa es que en estos últimos años la sociedad haya enterrado valores de primer orden como la solidaridad y la generosidad y se haya decantado por el sendero de lo material. Ahora, el dinero condiciona todo lo que está sucediendo en nuestro país y en el planeta. Buscamos la seguridad de lo monetario y nadie se para a reflexionar que en el mundo hay suficientes recursos como para que si todos nos pusiéramos de acuerdo a nadie le faltara de nada.

«El amor al dinero y el materialismo han sepultado los verdaderos valores. Pasa en las altas esferas... y en la bajas. Está instaurado en todas las clases sociales»

-¿El fútbol también sufre una crisis existencial?

-Lo que ocurre en el fútbol actual es el reflejo de la sociedad en la vivimos. Dios nos creó para que compartamos y ayudemos. Por eso no estamos solos en el mundo, pero el materialismo lo ha confundido todo. Lamentablemente, esta es la sociedad en la que nos ha tocado convivir. Yo intento poner mi granito de arena para mejorar la situación viviendo del modo más correcto y rodeándome de gente que tiene ese deseo de hacer las cosas bien y de pensar en los demás. Así me lo ha enseñado Dios.

-¿Y qué le ha enseñado Dios a los políticos de hoy?

-Esos son terrenos que se escapan de mi conocimiento. A mí me gusta respetar a todo el mundo. Es muy fácil decir que la culpa es de los los políticos o los empresarios, pero nosotros y las personas de nuestro entorno también podemos hacer muchísimo mejor las cosas. Cuando le hablo del materialismo y del amor al dinero no es algo que atenga solo a las altas esferas, sino también a las medias y las bajas. Pasa en el día a día. Yo lo veo, usted lo ve y lo vemos todos. Es una situación instaurada en todas las clases sociales.

-¿Con qué futbolista se siente más identificado?

-Siento admiración por Iniesta. Una persona sencilla y natural que solo llama la atención por su fútbol. No había mejor jugador para darle a España el primer Mundial.

-¿Qué echa de menos de sus 13 años en La Coruña y en el Deportivo?

-Mucho. Por mi manera de ser y entender la vida fue el sitio ideal para desarrollar mi fútbol y mi personalidad. Siempre será mi segunda casa. Llegué en una buena edad y encontré mi madurez. El Deportivo colmó lo que yo siempre soñé desde pequeñito cuando quería ser futbolista. Disfruté mucho de este deporte en Riazor y en una ciudad que me hizo muy feliz.

-Y cuando se marche de corto al vestuario por última vez, ¿regresará a él con traje y corbata?

-No me lo he planteado, ni me preocupa. Me he criado y he crecido en una familia en la que en el centro de todo está Dios y aunque el fútbol me guste mucho, en la vida hay muchas más cosas que hacer.