Real Madrid

El método Pintus, diez meses de alto nivel

El Real Madrid defiende su Liga al ritmo de un preparador que dirige sesiones diarias muy intensas de «un partido», de 90 minutos

El método Pintus, diez meses de alto nivel

Provoca mucho respeto. Casi miedo. El plantel que dirige Zidane ha estrenado la temporada como la acabó, a un nivel espléndido. Marco Asensio es un ejemplo de ello. La incógnita es si el Real Madrid aguantará este ritmo tan alto de juego durante diez meses. Es el reto que se marca Antonio Pintus.

Intensidad concentrada: El italiano organiza sesiones diarias de hora y media para llevar a cabo en el tiempo de un partido ejercicios de flexibilidad, velocidad y potencia con la máxima intensidad. Quiere que cada futbolista exprima lo máximo en esos noventa minutos, con el fin de hacer crecer la resistencia a un ritmo alto de esfuerzo.
El campeón de Liga comienza la defensa del título en un estado de forma que nunca disfrutó históricamente en los meses de agosto. Siempre comenzaba despacito, como canta Fonsi, para llegar rápido al final. El prudente Zidane y su preparador físico, este italiano que entrenó al francés cuando fue futbolista de la Juventus, han creado otra revolución en la plantilla blanca, la física. Han planificado una temporada en la que la rotación constante de un mínimo de cuatro futbolistas por partido, y uno al menos por línea, debe permitir la competencia de un conjunto siempre potente, enérgico, fuerte y rápido.

Hoy, en Riazor, Isco, Bale, Casemiro y Nacho pueden protagonizar esos cuatro relevos respecto al once que venció al Barcelona en el Bernabéu. En otros encuentros «habrá incluso diez cambios para dar descansos» a la alineación teóricamente titular, predice otro hombre importante del cuerpo técnico.

Alimentación personal: El cuerpo técnico conoce el ADN de cada jugador y hay un estudio perfecto de la alimentación que debe tomar cada hombre para obtener el mayor rendimiento físico.
Muchos opinan que es imposible rendir con ese despliegue físico toda una campaña. El secreto de Zidane y de Pintus es que su plantilla actual es aún más novel que la anterior. Theo, Ceballos, Llorente, Vallejo y Mayoral son cinco chavales de veinte años que se suman a la juventud desbordante de Asensio, Kovacic, Varane, Isco, Carvajal y Casemiro. La trampa legal del campeón es que cuenta con muchachos repletos de talento para aguantar frescos todo el año. Y Pintus, este turinés callado y tímido, esconde otros secretos para ponerles a punto.

Isco y Modric, ejemplos del método Pintus

El italiano exprime las posibilidades de cada profesional con entrenamientos que explotan la potencia y la rapidez. Busca que los futbolistas obtengan un ritmo más alto de movimientos para convertirlo en su ritmo normal.

La carrera continua: Pintus quiere que sus jugadores sean atletas y los comienzos habituales de cada entrenamiento son una carrera continúa de varios kilómetros para calentar bien el organismo.
En el caso de los jóvenes, lo que «Antonio» hace es moldear cuerpos en crecimiento para desarrollar su musculatura en pro de la velocidad. Hay una clave: los ejercicios de velocidad son la base para adquirir resistencia.

Isco es el mejor ejemplo de un talento joven que ha mejorado ostensiblemente en rapidez de movimientos y en capacidad de sacrificio. Es ese salto adelante el que le ha llevado a la titularidad. Es el espejo de una progresión física que parecía imposible en un jugador de arte.

El segundo hombre a imitar es Modric. En la treintena, el croata expuso a Pintus en febrero, con una sinceridad encomiable, que necesitaba una vuelta de tuerca para rendir más. El italiano se las apretó bien. Y «Luka» funcionó mejor que nunca. Su pase a Cristiano en la final de Cardiff, en una incursión de extremo, fue la imagen feliz del trabajo bien hecho.

El método Pintus organiza entrenamientos muy intensos de noventa minutos cada día, el tiempo que dura un partido. El turinés consigue que los futbolistas lo den todo durante hora y media, hasta que se acostumbran a hacerlo. Cuando llega la hora de la verdad, entregarse al máximo en noventa minutos es algo normal. Y pueden jugar a un ritmo muy alto sin cansancio.

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