Real Madrid

Autocrítica y terapia contra la ansiedad

El análisis de Zidane y su plantilla es que generaron 27 ocasiones por partido, que fueron destrozadas por la precipitación

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La cocina blanca echa humo. Se han cocido muchas ideas a lo largo de dos días de análisis concienzudo de las causas de los fallos cometidos en las tres jornadas ligueras disputadas en el Bernabéu. Zidane, Bettoni y Llopis se han comido los vídeos para estudiar especialmente el último partido, frente al Betis, y encontrar los puntos débiles que permitieron una derrota inesperada y una incapacidad goleadora que no se producía desde hace año y medio, cuando el Real Madrid empató a cero en campo del Manchester City en las semifinales de la «Undécima». El análisis del cuerpo técnico, expuesto a la plantilla, es que el Real Madrid no cometió errores tácticos y se vio carcomido por una «ansiedad» extraña en el bagaje de experiencia de este equipo. «La tensión» por la carencia de acierto destrozó la creación de «veintisiete oportunidades de gol» en el partido. La terapia de grupo que «Zizou» y sus colaboradores han hecho con el plantel es desmenuzar las razones de esa imprecisión en el área.

Zidane resetea la situación. «He visto el partido tres veces y nos hacen un penalti, creamos 27 ocasiones y no marcamos. No puedo criticar al equipo, el problema sería si no las hiciéramos»

El responsable del Real Madrid habló con Ramos, con Cristiano, con Modric, con Toni Kroos, con todos los veteranos de la cocina para lavar los trapos y encontrar soluciones. El diagnóstico fue que el campeón de Liga se vio superado por «una excesiva precipitación ante el gol», consecuencia de los dos encuentros anteriores en el Bernabéu, cuando los pupilos de «Zizou» desperdiciaron también una veintena de ocasiones frente al Valencia y el Levante.

La reflexión del entrenador y de la plantilla es que «la preocupación» de no caer por tercera vez en el mismo problema supuso que el Real Madrid «se obsesionara con marcar». El resultado de esa intranquilidad significó que Zidane delatara la «precipitación en el remate desde el minuto 60 del partido». Llegó demasiado pronto. Y el conjunto blanco lo pagó caro. El debate interno del vestuario es que «nunca hicieron tantas jugadas de gol, veintisiete», y nunca desaprovecharon tantas. «Todas», destacan con realismo. Los postes y Adán se sumaron al dramatismo de la situación. «Bale y Kroos han enviado a la madera disparos que otras veces entraron», comentaba un líder de la plantilla.

Es difícil controlar la obsesión por marcar

Admitido el problema, Zidane, Bettoni y los capitanes tomaron cartas en el asunto. El mensaje, masticado en el vestuario, es volver a jugar con el poso de antes, el de los títulos. «Hay que jugar con serenidad, porque tenemos mucha calidad», señala el técnico. Ha expuesto a sus pupilos que si quieren ganar deben disparar en el momento justo, el certero, no medio segundo antes, como ha sucedido en las tres jornadas fallidas en el Bernabéu. «Ese medio segundo maldito», el de la precipitación, es la consecuencia de la enorme ansiedad por marcar. «Los nervios provocan la aceleración y la imprecisión», explican los hombres que trabajan junto a Zidane. «El jugador sabe que esto suele ocurrir, pero es difícil de controlar en el campo, cuando ves que el gol no llega. Por mucho que hables, hay que estar ahí». Mañana estarán en el césped vitoriano Cristiano y Asensio, dos maneras distintas de buscar el acierto.