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El youtuber que llamó «caranchoa» a un repartidor pide perdón: «No puedo más»

El joven admite su equivocación y afirma que su intención nunca ha sido injuriar ni calumniar a nadie

Vídeo: Fianza de medio millón de euros al exyoutuber que llamó cara anchoa a un repartidor / Foto: Sergio Soler, durante su visita a «Espejo Público» - Vídeo: ATLAS
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El 'youtuber' Sergio Soler, que se dedicaba a gastar bromas con cámara oculta y que saltó a la fama tras llamar «caranchoa» a un repartidor, ha acudido esta mañana al programa de Antena 3, «Espejo Público» para aclarar su postura tras conocerse que será juzgado por, presuntamente, injuriar y calumniar al trabajador en plena calle. «Me he equivocado con esto. Soy un chaval de 20 años que, como cualquiera, puede tener equivocaciones, pero mi intención nunca ha sido ni injuriar ni calumniar a esta persona. Tengo mi vida personal y se me tiene que respetar», ha afirmado Soler durante una entrevista con Susanna Griso.

Soler, además, ha querido mostrar en el programa de Antena 3 un vídeo que, según el acusado, «tan solo ha visto el juez» y que «podría cambiar la visión de lo que ocurrió aquel día». El joven ha aprovechado su intervención para afirmar que «no puedo más y no me ha quedado más remedio que venir aquí. Quiero desmentir muchas de las cosas que se están diciendo sobre mí». El youtuber ha afirmado que tras la mediática agresión vendió su canal de Youtube por 12.700 euros. «Han sacado de contexto varios vídeos míos en los que la gente a la que hago bromas son de mi familia o amigos», ha puntualizado el joven, conocido en su día como «Mr. Granbomba».

Fianza de 500.000 euros

La titular del Juzgado de Instrucción 9 de Alicante, María Luisa Carrascosa, ha abierto juicio oral al autor del vídeo por injurias y calumnias a raíz de la querella interpuesta por el trabajador objeto de la broma, Ricardo Osorio. El auto, fechado el pasado lunes y al que ha tenido acceso Efe, exige también una fianza de 500.000 euros al youtuber para hacer frente a la responsabilidad civil derivada de una posible condena.

El repartidor ya fue juzgado y condenado en marzo del pasado año como autor de un delito leve de lesiones a pagar una multa de 30 euros por agredir al youtuber. Esa sentencia, confirmada después por la Audiencia Provincial, consideraba sin embargo que el agresor había activado «mecanismo de defensa racional», pues se encontraba en una "situación de evidente estrés" derivado de su trabajo y temía ser víctima de un robo.