YouTube ¿Realmente es necesario pagar para ver televisión de calidad?

Fenómenos como «Paquita Salas» (Flooxer) y «Criando Ratas» (YouTube) nos recuerdan que el presupuesto no es condición indispensable para disfrutar de buen contenido

«Paquita Salas», la serie de Javier Calvo y Javier Ambrossi
«Paquita Salas», la serie de Javier Calvo y Javier Ambrossi

Las grandes compañías tecnológicas velan armas para su mayor batalla en el sector: el control del contenido audiovisual. Bien lo saben Apple y Facebook, que esta semana anunciaron sendos proyectos para adelantar posiciones en su carrera por el consumo de vídeo en internet. La estrategia de ambos gigantes está clara y pasa por causar herida de muerte a su mayor rival: YouTube.

De un tiempo a esta parte venimos asistiendo a un fenómeno, el de la democratización del contenido audiovisual, cuyo avance se antoja imparable. El consumo rápido de vídeo en cualquier formato y lugar ha dado al espectador la capacidad de disponer de una variedad de contenido imposible de imaginar años atrás, sobre todo tras la llegada de Netflix, HBO España y Amazon Prime Video. Pero en el escenario hay más actores. Plataformas como Flooxer se han convertido en un trampolín para producciones que, con pocos recursos, han logrado meterse en el bolsillo a los espectadores. Es el caso de «Paquita Salas», la serie ideada por Javier Calvo y Javier Ambrossi y que en cinco capítulos cargados de ingenio nos ha demostrado a todos que la calidad depende de algo más que de dinero. Otro caso de estudio es «Criando Ratas», una película lowcost subida a YouTube por decisión de su director y que supera ya las 700.000 visualizaciones.

Es la metamorfosis de la televisión. Un ingente cambio al que los canales tradicionales han tenido que adaptarse mediante sus propias plataformas. En el horizonte, en el que hay lugar para todos, tan solo una pregunta en el aire: ¿Habrá que pagar en un futuro para ver producciones de calidad en televisión?

Enrique Guerrero, Doctor en Comunicación Audiovisual y profesor de la Universidad de Navarra, considera que pensar que el buen contenido quedará relegado al pago previo es del todo equivocado. Más allá de las posibilidades de Netflix o HBO España, no deberíamos obviar que «la televisión en abierto es todavía una de las principales vías para llegar a las grandes audiencias y que, además, conserva un gran poder de influencia», explica. Como ejemplo nuestra producción nacional, que cuenta con brillantes creaciones como «Sé quién eres», «Cuéntame cómo pasó» o «Velvet», cuyo spin-off ha sido comprado por Movistar+.

YouTube: contenido de calidad gratuito

En la lucha por la audiencia, la plataforma de vídeos de Google se queda también con un buen trozo de la tarta. «En su versión actual, YouTube es un servicio complementario a la televisión. Su modelo de negocio, basado en el "revenue share" -o reparto de ingresos- es tan poco rentable para los operadores de TV -les aporta solo ingresos muy marginales-, que estos han decidido poner en marcha sus propias plataformas al estilo Youtube -en España, por ejemplo, Flooxer de Atresmedia, y Mtmad de Mediaset-», señala Guerrero.

Maria Ferreras, director Partnerships de YouTube en España, explica a ABC por qué la compañía se ha convertido en un actor fundamental en el panorama televisivo en España. «Hoy tan solo hace falta tener una idea, grabar un vídeo y subirlo a YouTube para permitir que los 1000 millones de usuarios únicos al mes que utilizan la plataforma puedan acceder a tu creación». La directiva nos recuerda, además, formatos de éxito nacidos en YouTube, como «Malviviendo», la webserie más vista de España.

En el portal de Google, dice Ferreras, hay espacio para todo. «Desde películas al estilo de Hollywood, como 'Zero', del español David Victori en colaboración con Ridley Scott, que se distribuyó en capítulos, así como para cortos publicitarios espectaculares realizados por grandes cineastas como Fesser o Amenábar. Existen, además, casos como 'Mediterraneamente', de una conocida marca de bebidas, que ya ha creado una cita anual que marca el inicio del verano, y que se supera cada año con millones de visualizaciones y actores del renombre de Jean Reno o Dakota Johnson».

Además, YouTube guarda en su cartucho una bala de plata: cuenta con el mejor espectro de audiencia posible, un público versátil y heterogéneo y en el que el porcentaje de hombres y mujeres que utilizan la plataforma apenas varía en un 3%. Según las previsiones del gigante de Google, dentro de dos años entre el 80% y el 90% del consumo global de contenidos online será a través del vídeo. «YouTube es una parte importante del ecosistema, pero no la única. Nuestra esencia es el hecho de ser un modelo donde el usuario tiene la posibilidad de crear el contenido además de consumirlo», puntualiza Ferreras.

Cuestión de talento

Si el contenido de calidad estará en YouTube, Netflix o TVE tan solo lo decidirá el talento de sus creadores. «La calidad del contenido audiovisual producido depende sobre todo del talento y la creatividad de quienes lo producen aunque es evidente que, si pueden contar con muchos recursos, conseguirán mejores productos». El presupuesto, eso sí, no lo es todo, tal y como matiza el profesor de la Universidad de Navarra. «El ejemplo de "Paquita Salas" viene a confirmar que puede producirse contenido de éxito y calidad con recursos limitados, aunque inevitablemente tenga un estándar de producción menor».

Pagaremos por contenidos, sí, es algo que ya estamos haciendo y que, de hecho, nos gusta. Sin embargo, si alguien pensó que la irrupción en el mercado del vídeo bajo demanda mermaría el negocio de nuestra televisión tradicional, estaba equivocado. «La audiencia pagará siempre y cuando se le ofrezcan contenidos exclusivos que formen parte de un catálogo amplio, que aporten un valor añadido, y que proporcionen una buena relación calidad-precio. La llegada de servicios como Netflix, HBO o Amazon Prime Video, que se suman a la oferta de los operadores de TV de pago -con Movistar + a la cabeza- y a los canales de TV en abierto, configuran un mercado televisivo más competitivo, que satisface las demandas de la audiencia».

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