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El último escándalo sexual de Trump: las cintas ocultas de «El aprendiz»

La concursante Summer Zervos, que acusó al presidente de EE.UU. de abuso, exige las grabaciones por vía judicial

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The apprentice - NBC
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El último episodio de los escándalos sexuales de Donald Trump podría añadir una buena cantidad de grabaciones de alto voltaje. Una concursante de «El aprendiz», el programa de telerrealidad que Trump protagonizó durante años en la NBC y que le sirvió como trampolín de fama para su ascenso a la Casa Blanca, ha exigido por vía judicial las imágenes y audios comprometedores que podrían ayudarle a ganar una demanda por difamación contra el presidente de EE.UU.

Summer Zervos es una entre más de una docena de mujeres que acusaron a Trump de abusos sexuales o violacióndurante la campaña presidencial de 2016. La mayoría de ellas salieron a la palestra después de la filtración de un vídeo del programa «Access Hollywood» en el que Trump usaba lenguaje vulgar y alardeaba de que las mujeres le permitían propasarse con ellas «porque es una estrella».

Según el relato de Zervos, Trump trató de besarla a la fuerza en encuentros que mantuvieron en Nueva York y en Los Ángeles una vez acabada su participación en el programa, cuando la denunciante, empresaria de la restauración, buscaba asesoramiento. En uno de ellos, en un bungalow del Beverly Hills Hotel, Trump trató de tener relaciones con ella y le manoseó los pechos.

Por procedimiento legal, ha pasado demasiado tiempo para que Zervos pueda demandar al actual presidente de EE.UU. por abusos sexuales. Lo hizo, sin embargo, por difamación, ya que Trump aseguró que su acusación, y la de las otras mujeres, eran «mentiras completas» e «inventos sin sentido para robar las elecciones» con el objeto de ganar fama o dinero. En Twitter, llegó a compartir un mensaje con la foto de Zervos en el que se decía que sus acusaciones eran un «fraude».

Zervos presentó la demanda el año pasado y este marzo una juez del Tribunal Supremo de Nueva York la admitió a trámite, a pesar de la oposición de los abogados de Trump, que defendían que una corte estatal no tiene jurisdicción para un presidente en ejercicio de su cargo. «Nadie está por encima de la ley», dictó la juez.

El requerimiento judicial de los abogados de Zervos exige que Metro-Goldwyn-Mayer, que posee los archivos de «El aprendiz», entregue los documentos, grabaciones y sonidos en los que aparezca su defendida o en los que Trump hable de ella. También todos en los que Trump hable de mujeres de una forma «sexual o inapropiada». Al hotel de Beverly Hills le pide los registros sobre las estancias de Trump entre 2005 y 2009.

El material, sobre todo las grabaciones del «reality», podría ser explosivo. La agencia Associated Press ya publicó una información en la que más de veinte exconcursantes y miembros del equipo de «El aprendiz» aseguraban que Trump utilizaba lenguaje vulgar, despreciativo y sexista en los rodajes y que señalaba a las participantes con las que deseaba relaciones sexuales. Associated Press exigió las grabaciones a la productora, pero esta se excusó con que eso significaría romper sus obligaciones contractuales. En sede judicial, podría estar obligada a entregarlos.

Los abogados de Zervos buscan interrogar a Trump bajo juramento. Piden una compensación de 3.000 dólares y una disculpa por parte del presidente. El daño para Trump, sin embargo, sería mucho mayor, en una presidencia ya agitada por problemas judiciales y otros escándalos. Los abogados de Trump alegan que lo que dijo el presidente sobre Zervos fueron «opiniones no difamatorias».