GH Revolution

Qué esperar de la profetizada revolución de «Gran Hermano»

El reality show por excelencia cumple la mayoría de edad bajo la promesa de desmelenarse y sorprender a sus fieles seguidores. Por el momento, un centenar de personas convive en la mediática casa

Jorge Javier Vázquez (arriba) / Antes y después del logo de «Gran Hermano Revolution» (abajo)
Jorge Javier Vázquez (arriba) / Antes y después del logo de «Gran Hermano Revolution» (abajo) - ABC
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«Esta noche, a las 22:00 h., se decide todo». Así es como Telecinco está promocionando el regreso —hoy martes 19— de «Gran Hermano Revolution», su reality estrella, por decimoctava ocasión (algo discutible si comparásemos los datos de audiencia de «GH» y «Supervivientes»). Las puertas de la casa más famosa de la televisión finalmente «se reabrirán» (ya lo han hecho, sin embargo, a 100 protoconcursantes) tras meses de intensa promoción y sumo secretismo.

Chapa y pintura

De hecho, que «Gran Hermano» cumpla la mayoría de edad (se estrenó un 23 de abril de 2000), viene mínimamente con un lavado de cara tras pasar por talleres: además de rebautizarse como «Revolution» (una estrategia que recuerda a la del también reality «Fama, ¡a bailar!», en un frustrado intento de Cuatro para revitalizarlo tras quemarlo), el mítico logo del ojo se ha quedado sin pupila para dar paso a una cruz como clara referencia a la anunciada rebelión y dejar el pasado atrás.

También ha pasado por talleres la mismísima casa de Guadalix de la Sierra (regresa un escenario que dio mucho juego durante las primeras ediciones: la piscina), cuyas primeras imágenes ya pudieron verse anoche en Telecinco durante un avance. Este especial fue presentado por Jorge Javier Vázquez, quien ayer ya se encargó de pasearse por «El programa de Ana Rosa» y «Sálvame» para generar expectación entre la audiencia. Es tal el deseo del Mediaset de convertir el estreno de «GH Revolution» en un evento que incluso los espacios informativos de Telecinco y Cuatro informaron ayer sobre las últimas novedades de esta mediática revolución.

Mercedes Milá en una foto promocional de «Gran Hermano» en 2014
Mercedes Milá en una foto promocional de «Gran Hermano» en 2014- ABC

De hecho, una de las mayores expectaciones sobre esta 18ª edición es la evolución de Jorge Javier Vázquez (acostumbrado a la vis televisiva de las celebrities de «Supervivientes») como maestro de ceremonias de un formato con perfiles anónimos y menos acostumbrados a las salidas del presentador. Parece difícil, por segundo año, disipar la alargada sombra de Mercedes Milá, quien se convirtió en principal y único motivo de visionado durante las últimas ediciones.

La promesa de «sorpresas jamás vistas en televisión» tampoco es nueva. De hecho, cada edición presume de dar un giro de tuerca al formato para, a las pocas semanas de emisión, regresar a la premisa original. Una de las críticas generalizadas hacia la pasada edición de «Gran Hermano» —obviando a su nuevo presentador— fue la homogeneización de un casting, más propio de «Mujeres y hombres y viceversa».

Los últimos acontecimientos

La primera sorpresa del reformado «Gran Hermano Revolution» ha sido la de meter a un centenar (sí, un centerar) de personas a la reformada casa. Un constante entrar que ha durado seis horas. En la web de Telecinco ya pueden incluso visualizarse los 100 vídeos de presentación correspondientes (algo que contribuye a la estrategia transmedia del programa). Una entrada y unos mágicos momentos iniciáticos que, sin embargo, los espectadores no han podido presenciar en directo.

¿La otra sorpresa? Entre todos ellos, deben elegir a uno que se convertirá en concursante oficial (un modus operandi que recuerda a otro reciente reality de la misma productora, Zeppelin TV: «El puente»). Otro participante será elegido por votación de los espectadores esta misma noche. Será, en principio, un total de 16 concursantes, según informa «Vanitatis».

De lo poco visto hasta ahora del centenar de concursantes de «GH Revolution», ya se conoce que algunos comparten pasado en común (una táctica nada novedosa en el formato, el cual vive de estas historias durante los primeros días de convivencia): una madre y un hijo enfrentados, y varias exparejas son un ejemplo de ello. Asimismo, entre los perfiles, también están presentes varios travestis y personas abiertamente homosexuales.

Sin embargo, más allá de un cambio de logo, grafismos y casa; lo que hará de este «Gran Hermano 18» un éxito o un fracaso serán dos ejes: la mécanica (que el programa acostumbra a hacer y deshacer a su antojo cada año) y el casting, el verdadero as bajo la manga de este tipo de formatos. Pepa Álvaro, responsable de su casting, subrayó en declaraciones a ABC «a nosotros nos gustan los perfiles con los que el espectador no se aburra y aquellos que puedan ser identificables con una mayoría de la población. Sin embargo, lo más importante, y en lo que nosotros no podemos influir porque no hay guión, es en las historias que surgen entre ellos». La directora subrayaría que quien realmente mantiene vivo el formato es la audiencia.

Unos números que, sin embargo, marcaron mínimo el pasado año y convirtieron la decimoséptima edición en la menos vista de su historia (en términos de espectadores). Revolución o no, el paso a la vida adulta de «Gran Hermano» será decisivo para el rédito de Telecinco este otoño (ergo, el rédito de sus programas satélite) y asegurar la longeva existencia del propio formato.

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