Quién quiere casarse con mi hijo

Machismo en televisión: «Te voy a enseñar a cocinar para que le cocines a mi hijo»

Las abuelas de los solteros de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? entran en juego y le roban a sus nietos y a sus madres el protagonismo

Jaime, protagonista de una de las citas más tórridas en ¿Quién quiere casarse con mi hijo?
Jaime, protagonista de una de las citas más tórridas en ¿Quién quiere casarse con mi hijo? - Cuatro
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Hasta ahora, solteros, madres y pretendientes han vivido la experiencia de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? en un lugar neutro para todos, pero ahora toca conocerse de verdad en el entorno de cada soltero. Y ahí entraron en juego las abuelas de los solteros, robándoles también el protagonismo a sus cómicas madres. De tal palo tal astilla.

Citas con sabor a pollo empanado, caracoles y algún batido de proteínas. En Asturias, la abuela de Jesús hizo su aparición estelar con una charla peculiar en ¿Quién quiere casarse con mi hijo?: la vida sexual de su nieto. «Mi abuela es la persona más importante de mi vida», aseguró Jesús. Mari Cruz, en cambio, propuso a las chicas plasmar en un lienzo lo que sienten por Jesús: «Quiero que las chicas que estén con Jesús dominen el arte». Muy romántico, para contrarrestar la tórrida picardía de la abuela. Mientras tanto el culturista aprovechó para quedarse a solas con una de las candidatas y, entre batido de proteínas y conversaciones sobre retención de líquidos, se conocieron un poquito más (y mejor). Una excursión en piragua terminó por torcer las cosas, aunque Jesús empezó bien fuerte: «Por fin voy a verte sin ropa», le soltó a su pareja nada más llegar a la playa.

En Valencia, la elección de Pepe de pasar el día con uno de sus pretendientes provocó desde primera hora de la mañana un alboroto que no se calmó con el paso de las horas en ¿Quién quiere casarse con mi hijo?. Un chiringuito de playa fue testigo de las confidencias entre el asesor de protocolo y su cita, que no se siente del todo seguro entre sus compañeros de viaje. A su regreso, los ánimos no estaban más templados y Pepe tuvo que echar mano de diplomacia para que la guerra no volviese a estallar.

Por su parte, en Jerez la abuela de Fernando les descubrió a las chicas de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? un dato fundamental: su nieto adora el pollo empanado. Y por eso, mientras el andaluz disfrutaba de su cita comiendo caracoles el resto se quedó con Silvia cocinando una versión personalizada de esta receta. A su regreso, Fernando tuvo que descubrir quién había cocinado cada pollo. Aunque no fue ese el único pollo al que se enfrente el gaditano, testigo de una trifulca que acabó con una de las chicas haciendo la maleta para abandonar el programa. Rafaela esperaba que Fernando la llevase a un restaurante de lujo, y se llevó una sorpresa no muy agradable cuando fueron a un restaurante de caracoles: «Para mí un caracol es una cosa bastante babosa, se arrastra por el suelo», reflexionó Rafaela.

En Madrid, David llevó a una de sus chicas a un circuito de coches, donde se retaron mutuamente para ver quién conducía más y mejor. Mientras tanto, su madre organizó una barbacoa que los roces entre algunas de las candidatas terminaron por chamuscar. Pero el broche de oro fue la sorpresa que recibió David al descubrir a sus chicas disfrazadas de sirena en una piscina interior.

El glamour llegó a Motril con Jaime, que disfrutó con una de sus candidatas de un agradable paseo en velero acompañado de fresas y una botella de champán. Sin embargo, una confesión inesperada provocó un enorme malestar entre algunas de las chicas dispuestas a conquistar el amor del modelo internacional en ¿Quién quiere casarse con mi hijo?. El continuamente autoproclamado como modelo internacional, le aseguró a su pareja en su momento de máxima intimidad que «se estaba acordando de su madre», lo que hizo que la chica rompiese a reír a carcajadas.

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