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«Mi casa es la tuya»

El perturbador comentario de Julio Iglesias a Tamara Falcó

Bertín Osborne se adentró en la faceta religiosa de Tamara, que contó cómo fue su conversión a la fe católica y lo que supuso para ella este cambio de vida en la que incluso se planteó consagrarse como monja

Bertín Osborne y Tamara Falcó en Mi casa es la tuya
Bertín Osborne y Tamara Falcó en Mi casa es la tuya - MEDIASET ESPAÑA
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La casa familiar de los Preysler en Puerta de Hierro (Madrid) fue el escenario en el que Tamara Falcó, hija de Isabel Preysler y Carlos Falcó, ofreció una de sus entrevistas más personales en la edición de

«Mi casa es la tuya» con Bertín Osborne. Además del interés que presentaba la propia entrevistada, se trataba de una las poquísimas ocasiones en las que las cámaras de televisión entraban en casa de Isabel Preysler, una lujosa mansión situada a las afueras de Madrid en la que ahora escribe un Nobel. Antes de entrar a la finca de la Preysler, Osborne llamó a Boris Izaguirre, amigo íntima de la invitada, para conocer un poco más su personalidad: «Solo te digo que su novela favorita es Madame Bovary. Es divertídisima, Tamara, una de las mujeres más envolventes que conzoco», le explicó el presentador venezolano.

«Siempre he tenido una imagen de pija mala», se confesó Falcó, «pero cuando hice la primera entrevista con Ana Rosa Quintana las cosas cambiaron un poco, a la gente empecé a caerle mejor». A Osborne no le sorprendieron sus palabras, que le respondió diciéndole que «ahí todo el mundo se dio cuenta de lo divertida y lo simpática que eres».

Acompañada por su perra Jacinta, recordó su infancia y las consecuencias que tuvo en la niña Tamara la separación de sus padres. La joven no esquivó ningún tema, y le contó a Bertín cómo es actualmente la relación con su madre y con su novio el escritor Mario Vargas Llosa. «Mario es una persona fantástica», le dijo Falcó, «yo al principio pensaba que qué rollo tener una Nobel en casa. Pero nada de eso, es una persona fantástica». Cuando Bertín le preguntó qué pensaría su padrastro, Miguel Boyer, sobre la relación de Preysler con el escritor, «pues con lo celoso que era estaría vigilando con un bazuka a Mario», respondió Tamara entre risas.

Además, quiso dejar constancia de la conexión especial que, a pesar de la distancia, mantiene con sus hermanastros Chabeli, Julio José, Enrique y Ana. A pesar de ello, puntualizó, «no tenemo un contacto con ellos como de hermanos, porque sino seríamos 15.000 en la familia». Pero también, para darle un poco de gracia a la entrevista, le contó a Bertín un inquietante comentario que le suele hacer Julio Iglesias: «El tío Julio siempre me dice que no soy su hija por poco». Tamara se sinceró con su entrevistador, y le contó que «al ser hija de padres separados, me convertí en una malcriada».

Durante la entrevista, Tamara habló acerca de cómo se produjo su conversión en la fe católica y lo que supuso para ella este cambio de vida, en el que incluso llegó a intentar consagrarse a la vida religiosa haciéndose monja. «Yo sentí una llamada súper fuerte y empecé a leer la Biblia...La gente se pensaba que me había vuelto loca». Tras una charla repleta de curiosidades, Tamara y Bertín se trasladan a la habitación de la entrevistada, en la que habla de su faceta como diseñadora y de la nueva línea de ropa que está creando. «Mi meta es triunfar como diseñadora», aseguró Falcó.

En la cocina, prepararon unas papas con chocos, una receta que el presentador aprendió de Carmina, la madre de Paco León, aunque dejaron patente que ninguno de los dos tiene demasiada experiencia desenvolviéndose con soltura entre fogones. A la hora del almuerzo, cuatro amigas de Tamara se unieron a la mesa y rememoraron anécdotas e historias que han vivido juntas.

En una emotiva despedida en la que Bertín se interesó por los sueños e ilusiones de Tamara, el presentador no dejó pasar la oportunidad de preguntarle por el número real de cuartos de baño que tiene la residencia de su madre, «no me puedo marchar de aquí sin preguntártelo». «Pues hay catorce cuartos de baño...», le confesó Tamara Falcó antes de despedirse.