Indignación entre los imanes turcos por un concurso dedicado a recitar el Corán

A los más religiosos les indigna que el libro se utilice en competiciones de canto con un premio monetario

«Concurso de lectura hermosa del Corán»
«Concurso de lectura hermosa del Corán» - TRT
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Un jurado formado por tres hombres observa con atención el escenario del pomposo plató televisivo. Pero el concursante, en lugar de interpretar el último éxito pop, comienza a recitar el Corán. Es «Kur’an-i Kerimi’i. Güzel Okuma Yarismasi» («Concurso de lectura hermosa del Corán»), un programa que la televisión pública de Turquía (TRT) emite a diario durante todo el mes de Ramadán.

Se trata de un «talent show» al estilo de «La Voz», solo que aquí los concursantes tienen un perfil muy concreto: hombres, mayores de 15 años y, por último, hafices, es decir, personas que se han aprendido todos los versos del Corán de memoria. El programa se ha creado con todos los elementos del género: un presentador cariñoso, un jurado implacable y unos nerviosos participantes que antes de actuar protagonizan un vídeo mostrando su vida diaria. Al final de cada entrega, el jurado y la audiencia eligen a un ganador de entre los cinco concursantes. El seleccionado recibe un premio de cinco monedas de oro. También se nombra un ganador semanal, y estos competirán poco antes de que termine el Ramadán, la noche del 24 de junio, para ver quién se hace con el premio final: 50 monedas de oro.

La inversión de dinero público en esta producción, sin embargo, no ha sido recibido con buenos ojos por gran parte de la sociedad turca. Y, al contrario de lo que se podría pensar a priori, no han sido los defensores del laicismo quienes han mostrado de forma más enérgica sus preocupaciones por el contenido del curioso concurso.

«Dejadme decir que el Corán no es un libro para ser utilizado en competiciones de canto», comentó el jefe de los imanes turcos, el ministro de Asuntos de Religiosos Mehmet Gormez. El uso del libro sagrado para el entretenimiento es una de las principales preocupaciones de los sectores más religiosos. Sobre todo, les altera el hecho de que los participantes sean premiados tras cada recitación. «Leer y escuchar es únicamente para la gracia de Dios. No se pueden obtener beneficios materiales. Esto no es aceptable», señalaron en declaraciones a «Al Monitor» diversos expertos en el Islam.

Pero hay más motivos para la polémica. En los programas ya emitidos, ha quedado claro que el jurado favorece una lectura del Corán al estilo de «Estambul», es decir, de la manera en que se ha recitado tradicionalmente en Turquía, un país donde el único árabe que conocen los nativos es el referido a la religión musulmana y a su libro sagrado. Además de los cerca de tres millones de refugiados sirios e iraquíes que ahora viven en Turquía, las nuevas generaciones están más interesadas en aprender el árabe o estudiar el Corán con un profesor de un país en el que este idioma es el materno.

Todas estas controversias han pasado factura a la audiencia de «La Voz del Corán», cercana al 4%, lejos del ranking de los programas más vistos del día.

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