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«El Hormiguero»

El piropo de Lydia Valentín a Pablo Motos

La campeona del mundo, campeona olímpica y tres veces campeona de Europa de halterofilia visita el plató «El Hormiguero»

Lydia Valentín, en «El Hormiguero»
Lydia Valentín, en «El Hormiguero» - ANTENA 3
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La campeona del mundo, campeona olímpica y tres veces campeona de Europa de halterofilia, Lydia Valentín, visita el plató de «El Hormiguero» apenas unas horas después de recibir la medalla de plata que consiguió en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Lo hace casi diez años después gracias a la «justicia deportiva», o así lo calificó la atleta. Lydia Valentín finalizó en quinto lugar en los Juegos de Pekín, pero la campeona, la china Cao Lei, la entonces medallista de bronce, la rusa Nadezhda Evstyukhina, y la cuarta, la bielorrusa Iryna Kulesha, han sido descalificadas por dopaje.

«Es penoso porque hay que respetar los valores del deporte. Se tiene que ganar con horas y horas de trabajo y no con atajos. La gente se sorprende con lo que yo hago, con ganar limpiamente», dice. «Hay dos tipos de halterofilia: la oscura, en la que todo vale, y la de verdad, la que la gente disfruta. No considero que sea deporte, es un show. Para mí no son deportistas», añade.

Para empezar Lydia Valentín y Pablo Motos han confesado que han compartido un momento íntimo antes del programa «haciendo sentadillas». «Se nota que vas al gimnasio», le dice Valentín al presentador de «El Hormiguero». «Parece que tú también vas al gimnasio», le responde entre risas Pablo a Lydia Valentín. Y es que la deportista tiene seis horas de entrenamiento diario. Pero Valentín no ha visitado a Pablo Motos por ello. La deportista leonesa ha ido para contar qué se siente al ser la primera española de su disciplina en ganar una medalla de oro en un mundial absoluto, tanto en categoría masculina como femenina.

Valentín habló sobre su preparación, los éxitos de su carrera (el último: el reciente campeonato del mundo conseguido en Estados Unidos, el pasado mes de diciembre) y las anécdotas más divertidas que ha vivido a lo largo de su trayectoria como deportista de alto nivel. «Concentrada en lo que tengo que hacer: visualizar el gesto. Es un movimiento más que he entrenado». Justo antes de levantar el peso, pega un grito. «Es un grito de energía que significa 'ya, Lydia, a darlo todo en esa tarima. Mañana ya es tarde'», confiesa.

La rutina de Lydia Valentín es más que exhaustiva. «Estás marcada por un objetivo. Si no lo haces, hay otras que sí lo están haciendo. Son esos pequeños detalles los que te separan de un oro o una plata», cuenta. Pero, según reflexiona Pablo Motos, a lo que no le da tiempo es a encontrar el amor. «Tengo unas prioridades que están fijadas hasta Tokyo 2020. Quedan dos años y, mientras tanto, todo lo demás puede esperar», sentencia.