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First Dates

El grosero comentario de un comensal de «First Dates» sobre el escote de su pareja

David le dijo a Charo, su pareja, que «cuando te agachas, no puedo evitar mirar»

David llegó muy encendido a su cita de First Dates y eso no le gustó mucho a su pareja - CUATRO
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Difícilmente existirá en nuestro país una persona que conozca a más solteros que Carlos Sobera. Son ya más de 560 noches al frente de First Dates, haciendo de saludador a las miles de parejas que ya han pasado por el restaurante de Cuatro. Las hay, claro, de todos los tipos, y los individuos más impensables han pasado ya por un plató a cuyas cuatro paredes no les falta nada por ver.

Para romper el hielo llegó David, un madrileño de 44 años con retórica de coach, que se traía una dinámica de casa para conocer a su pareja, Charo, murciana de 39 años. Nada más sentarse, el hombre miró fijamente a Charo y le ordenó «yo voy a decir un adjetivo que te defina, y tú me vas a responder con otro para describirme a mí». Charo quedó un tanto sorprendida por esta forma de conocerse, pero aceptó el juego de David y empezaron a conocerse.

Incomprensiblemente, la conversación acabó derivando hacia las frutas y David, que venía de casa encendido, no veía más que oscuros significados en todo lo que Charo le decía. «Me ha dicho que le gustan los melones, los plátanos y las fresas...Pues las frases me sobran: nos hacemos una macedonia con melón y plátano», dijo ante las cámaras un descontrolado David. A cuento de los melones, David no pudo reprimirse un comentario que no le gustó nada a su pareja: «Por cierto, yo no soy mucho de mirar pero...tal y como vienes, cuando te agachas es inevitable y veo que estás bien dotada».

La cara de Charo en ese momento lo decía todo sobre lo que opinaba de su pareja, y luego ante las cámaras emitió su veredicto: «Este hombre está por terminar». En lo que restaba de cita, David no dejó de hacer comentarios subidos de tono que no agradaban a Charo, una mujer seprada y con hijos que buscaba una relación algo más estable que la que le podía ofrecer un picha loca como David. A la hora de rechazar al madrileño fue bastante diplomática, y se justificó diciendo que «Madrid está muy lejos de Murcia, así que una relación sería un poco complicada».

Fueron llegando luego parejas de todos los palos y que satisfacen los gustos de todos los segmentos del público. Bruno y Manuela fueron los dos más veteranos del programa, ambos con los 50 ya más que pasados. La cena fue agradable, y la complicidad entre los dos fue a más cuando descubrieron su común rechazo por Podemos y Pablo Iglesias. Bruno se quedó aliviado al darse cuenta pues, como él mismo dijo, «al verte con el pelo morado yo pensaba que eras de esos...». No obstante, la distancia que existe entre Logroño y Salamanca acabó por echarles para atrás. Quedaron como buenos amigos, pero nada más.