Granjero busca esposa

Una brutal pelea en «Granjero busca esposa» obliga a abandonar a una pretendienta

Eva y Stefani empezaron a pelearse en el tren que les llevaba a la granja del aspirante

David intentó convencer a Eva para que no se marchase, sin éxito
David intentó convencer a Eva para que no se marchase, sin éxito - CUATRO
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Llega la segunda gala de «Granjero busca esposa», el programa de Cuatro para promover el emparejamiento con individuos del mundo rural. Tras un estreno más que discreto, Lozano y sus granjeros llegan por fin al hábitat natural del espacio: la granja. Cada aspirante se llevó a su pueblo a tres candidatos para una inmersión intensiva en las tareas agrícolas y ganaderas.

El programa pone a nuestro alcance la posibilidad de contemplar en directo el estrepitoso choque que se produce cuando una peluquera de Valencia y una dependienta de Tarragona llegan a un pueblo vasco en un valle «con nombre de Pokémon o algo así», informó la valenciana. Una aldea de hondos euskaldunes, ocho habitantes, recibió a las pretendientas de su mozo como la ocasión lo merecía: «aurresku» mediante y con el alcalde arengando a las masas en la plaza megáfono en mano. A las aspirantes aquello les recordó a «Ocho apellidos vascos o una película así».

Eva, Bea y Stefani se embarcaron en un tren destino Pontevedra para unirse a la granja de David. El comienzo fueron todo risas y conversación entre ellas, pero pronto surgió una grave discusión entre Eva y Stefani. El enfrentamiento fue calentándose y subiendo de tono, hasta alcanzar unas dimensiones bochornosas: «niñata, ¡te reviento!», «gentuza asquerosa»... Bea, que se vio envuelta en medio de la pelea, tuvo que intervenir y separarlas para que no llegasen a las manos. Al llegar a su destino, Eva se bajó del tren la primera, pasando de largo de su aspirante y muy decidida: «Yo me marcho a mi casa, no pienso convivir con estas chicas. Me marcho ya».

El granjero David, al que no se le veía mucho tacto para tratar a las mujeres, intentó convencer a Eva para que se quedase. «Hay que hacer como con los lobos, amansarlos. Darles cariño, estar con ellos», así resumió el gallego su filosofía. Como David no se había dado cuenta de que no estaba hablando con lobas, la técnica no funcionó. Inclusó cuando David hablaba con Bea, Eva gritaba a su compañera: «¡Stripper, gentuza!, ¡no hables de mi!» Eva ya había tomado una decisión y dejó solas a sus dos compañeras con su granjero.

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