GRAN HERMANO REVOLUTION

Gran Hermano convierte en espectáculo el presunto abuso sexual a una concursante

El programa presentado por Jorge Javier Vázquez rentabiliza el show que han creado alrededor de una historia tan grave y se convierte en líder de audiencia

Carlota cuenta en el confesionario cómo fue el suceso con José María
Carlota cuenta en el confesionario cómo fue el suceso con José María
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Un tuit fantasma de Jorge Javier Vázquez que borró instantes después –«Carlota ya ha vuelto a la casa, no está siendo fácil para ella. Lo vemos esta noche»– anunciaba cómo se iba a tratar en la noche del jueves el presunto caso de abuso sexual en Gran Hermano. Mucho ruido (para expulsar de forma preventiva al asaltante y para publicitar el caso en todos los programas de la cadena) y poca protección a la víctima. A todas las víctimas, de hecho, que han visto cómo no se hace nada para alejar del huracán mediático a la concursante y tampoco se ha denunciado por la vía judicial. La propia Guardia Civil ya reconoció que no están investigando nada porque no ha habido denuncia ni han recibido imagen alguna del programa.

La propia cadena califica de «conducta inaceptable» el presunto abuso del participante José María, que fue expulsado «de manera cautelar» de la casa de Guadalix. Y ahí se quedó todo. El resto ha sido hacer espectáculo del caso.

Lo primero que hizo Carlota tras volver a entrar a la casa –visiblemente consternada– fue entrar al confesionario. Allí agradeció el apoyo del servicio de psicólogos de «Gran Hermano Revolution» y mostró su conformidad con la decisión de expulsar a José María.

El «súper» preguntó a Carlota que cómo estaba y ella explicó lo que ocurrió aquella noche. «Como podrás imaginarte no será fácil explicar la magnitud de lo que siento. Se produjo un hecho grave y desagradable contra mí cuando estaba inconsciente. José María llegó a ser importante para mí. He renunciado a continuar ningún tipo de procedimiento, pero tengo que aclarar que desde el sábado por la tarde ya no existe vínculo con él. No sé cómo va a ser mi segunda etapa en la casa de Gran Hermano».

En ese momento pidió al Súper que le dejara volver a entrar en la casa (algo que todos sabían, y por supuesto ella, pero que tuvo que revestirse de «petición» en la sala de confesiones). «Tengo que abrazar a dos personas que han sido muy importantes para mí», adujo. Y el Súper le dejó entrar. Carlota mostró una gran sonrisa –instantes después de estar al borde del llanto– y entró a la casa dando saltos.

Mientras, la madre de Carlota estaba en el plató. No debe ser fácil, es de imaginar, la situación que estará viviendo. Pero apenas se mostró apesadumbrada, o inquieta. Ni siquiera con rabia. «No me agrada ver a mi hija así, pero yo sé que ella es fuerte. Tenían planes de futuro, quiero pensar que a él se le ha ido la cabeza. No lo quiero juzgar», dijo tibia y sin apenas sentimiento. Su hija, mientras, está en la misma casa monitorizada 24 horas donde su pareja presuntamente abusó de ella mientras estaba inconsciente. Y el programa continúa. Eso sí, la Guardia Civil no ha querido participar del espectáculo que la cadena quiere montar de una situación que debía resolverse en los tribunales.

Con la explotación del caso de Carlota y José María, Gran Hermano se convirtio en líder del prime time con un 15% de cuota de pantalla. Quedó por delante de La1 («Estoy vivo»: 11.9%), Antena 3 («La casa de papel», 10.4%), La sexta («Eraser», 8.7%) y Cuatro («Fuera de cobertura», 4.8%).

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