First Dates

La terrorífica sorpresa que se llevó una pareja de First Dates

El matrimonio Adams apareció en el restaurante de First Dates y se puso a hablar con una de las parejas

El matrimonio Adams apareció de pronto en el restaurante de First Dates
El matrimonio Adams apareció de pronto en el restaurante de First Dates - CUATRO
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Hasta qué punto puede llegar a trastornarse uno tras un largo período de soltería nunca se sabe, y ahí está siempre First Dates para recordárnoslo. Las historias más dispares protagonizadas por personajes de los pelajes más inverosímiles. Carlos Sobera y su equipo de emparejadores tienen en sus manos materiales altamente inflamables a los que es casi imposible encontrarles su complemento adecuado. Muchas veces parece estar cantado el enlace, como cuando los aspirantes comparten aficiones bizarras, pero cualquier estúpido malentendido puede desbaratar los intentos de los emparejadores.

En su afán por reinventarse continuamente, First Dates va introduciendo novedades para amenizar el programa. Este lunes aparecieron de improviso en el restaurante Morticia y Gómez Adams, el matrimonio de la mítica serie La familia Adams. El matrimonio abordó a Carlos Sobera, asegurnado estar buscando a su hija Miércoles que, según el marido, había solicitado acudir al programa.

A continuación, Sobera se acercó a la primera pareja de la noche, Ekaitz y Sheila, que acababa de conocerse, para decirle que los padres de ella habían venido a recogerla. Ambos se quedaron perplejos, especialmente él, que parecía querer echar a correr. La sorpresa fue mayúscula cuando aparecieron los personajes, que se pusieron a hablar con ellos. Poco después, Sobera se llevó al matrimonio, ambos preocupados por no haber encontrado a su hija.

Salvador y Vanessa fueron una de la pareja más curiosa de la noche. Ella, ingeniera química venezolana de 32 años, huyó de su país por la situación de inseguridad y miseria económica a la que ha llegado Venezuela bajo el gobierno de Maduro. «Yo allí tenía una fábrica, lo tenía todo. Pero me marché, tuve que marcharme y dejarlo todo por la inflación, la inseguridad...». En lo relativo al amor, Vanessa, como buena latina, cree en la chispa, en la sensualidad, la pasión. Salvador, también ingeniero, es más escéptico al respecto, pues su experiencia en pareja ha sido bastante mala: «yo me entrego mucho, por eso luego la caída duele más».

La cita, si por algo destacó, fue por su absoluta normalidad: una velada tranquila y agradable, una conversación distendida y sin estridencias...Dada la tónica general del programa, la normalidad es realmente extraordinaria. A pesar de todo, Vanessa rechazó a su acompañante, que se volvió cabizbajo a su casa.

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