First Dates

El cruel rechazo en «First Dates»: deja plantada a su pareja al verle la cara

El programa sentó a cenar a las parejas con un antifaz cubriéndoles los ojos que no podían quitarse hasta responder si querían una segunda cita con su acompañante

Una de las parejas que participó en el especial «Black First Dates» con los ojos vendados
Una de las parejas que participó en el especial «Black First Dates» con los ojos vendados - CUATRO
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First Dates sigue intentando darle una vuelta de tuerca más al programa, retorcer el formato rutinario y previsible, a veces con mano firme, otras dando palos de ciego. El espacio de Cuatro se convirtió este jueves en una programa de citas a ciegas, pero ciegas al cuadrado: los aspirantes no solo no conocen a la que será su pareja, como es lo habitual, sino que tampoco podrán verla.

Como «Black First Dates» han bautizado este especial en el que los concursantes llevaron un antifaz cubriéndoles los ojos. Hasta después de responder si tendrían una segunda cita con su pareja no sabían con quién habían estado cenando, llevándose algunos mayúsculas sorpresas al descubrir el rostro de su acompañante.

No era ese el único problema de llevar un antifaz, pues aparte de no ver a su pareja, tampoco podían ver lo que estaban comiendo. Puri, la mujer de la segunda pareja de la noche, se llevó a la boca una cucharada de sal que la hizo romper a reír, dejando descolocado a Lautaro, el argentino de kilométricas rastas con el que estaba charlando. Él, previsor, y tal vez para dar imagen de honesto, ya alertó a su pareja de lo que llevaba en la cabeza. «No me importa que lleves rastas, ni me va no me viene», aseguró Puri. La historia tuvo un final feliz, con la promesa de una segunda cita por ambas partes. A ella sólo pareció impactarle una cosa: «No te imaginaba con los ojos claros».

Tal vez con los ojos tapados las pasiones se disparen, pues las conversaciones del programa tuvieron un tono mucho más subidito del habitual. Dos de las parejas empezaron a hablar sobre sus preferencias en la cama, la dimensión de sus partes íntimas...La temperatura fue en aumento poco a poco, hasta que acabaron besándose apasionadamente.

La cita de Luca y Paula, una de esas parejas que se habían venido arriba, tuvo un final inesperado. Ambos respondieron que querían tener una segunda cita, pero ella cambió subitamente de opinión al verle la cara a Luca. En un principio, le quitó importancia al tema, «no es mi tipo pero es guapo», para poco después cambiar completamente la respuesta que había dado pocos segundos antes: «A Luca, ahora mismo lo quiero como amigo». Cruel final para una historia de amor que parecía encauzada.

Para Carlos Sobera el especial fue una especie de experimento psicológico con el que comprobar si nos enamoramos por los ojos o por los oídos. Lo cierto es que este jueves los «síes» fueron mucho más abundantes que otros días en los que los emparejados podían mirarse a la cara.

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