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First Dates

La metida de pata de un comensal de «First Dates» con el menú que le preparó a su pareja

Francisco y Naiara tuvieron una cita muy agradable pero ella no quiso darle una segunda oportunidad al sevillano

Francisco y Naira durante su cita en «First Dates»
Francisco y Naira durante su cita en «First Dates» - CUATRO
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«Los solteros de First Dates son de enamorarse hasta durmiendo». Así anunciaba en Twitter el programa de Cuatro su sesión de este martes. En efecto, mientras haya solteros obsesionados con «encontrar el amor» la permanencia del programa de Carlos Sobera está garantizada. Siendo así, todo indicada a que tendremos First Dates para rato.

El gancho del programa está en la diversidad, en la amplia gama de parejas que intentan enamorarse delante de millones de españoles. Si el espectador pone Cuatro en busca de ternura y de parejas poniéndose ojitos, lo encontrará. Si el espectador, que es lo más común, busca morbo, excentricidad y extravagancias, lo hallará con creces. Y van ya la friolera de 655 programas, una cifra de la que muy pocos formatos pueden presumir.

El programa de este jueves fue distinto a los demás. Por primera vez en la historia de First Dates, fueron los propios comensales los que debían traer la comida hecha de casa para conquistar a sus parejas. «First Dates A Bocados» llamaron al invento. Las situaciones a las que dio lugar tal dinámica fueron esperpénticas.

Ya Francisco, un estudiante sevillano de 21 años que fue el primero en llegar al restaurante, tuvo problemas con la elaboración de su menú. Francisco, que se «siente un poco pansexual, aunque tirando más para el lado hetero», dijo «no haber tenido nunca relaciones sexuales» y explicó los motivos por los que había traído una camisa rosa a la cita. Su pareja era Naiara, una malagueña de 18 años que «se identifica a sí misma por sus tatuajes». Resulta que la chica era vegana y había preparado un menú sin productos animales, pero Francisco llegó al programa con unos filetes de pollo para conquistar a su pareja. Conflicto al canto.

«Como soy andaluz de primero te he hecho gazpacho y, como sé que eres vegana, de segundo te he preparado filetes de pollo», le dijo Francisco. Naiara rechazó la oferta, porque dijo que «no le gusta comer algo que sabe que está muerto». Pese a ese bache inicial, la conversación entre ambos fue agradable y tuvieron mucha sintonía. Aunque Francisco dijo que quería tener una segunda cita con Naiara, ella dijo «no haber sentido esa chispa» asi que cada cual se fue por su lado.

Para la segunda cita llegó primera Laura, una barcelonesa que tiene un canal de cocina en YouTube, por lo que tenía las habilidades óptimas para conquistar por el estómago al hombre que quisiese. Con ella se sentó a cenar Manuel, un operario de fábrica de 42 años que también presumió de ser un buen cocinero. Solo hacía falta ver a los dos para darse cuenta de que no tenían absolutamente nada que ver: «Lleva ropa como la de mi hijo», dijo Laura nada más verlo. Él sí quedo satisfecho, especialmente por la belleza de la catalana.

En cuanto llegaron los platos Manuel le invitó a Laura a probar lo que había preparado. Ella, insegura, probó la sepia que había preparado con malas caras y confirmó que le daba «un poco de asco, porque lo veo muy crudo». No se quedó ahí, sino que también le dijo que «a ver si el próximo tiene mejor pinta». Contra todo pronóstico, a Laura acabó por gustarle Manuel, «de 0 a 10 le daría un 8». Pero él, cuando estaban en el reservado, intentó besar a Laura y ella le hizo una cobra. Aún así, Laura le quiso dar una segunda oportunidad y se marcharon felices y de la mano.