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First Dates

La metedura de pata que chafó el comienzo de una cita en First Dates

Alain empezó a hablar de la tierra de su pareja y cometió un pequeño desliz que Andrés tuvo que corregirle

Alain empezó su cita en First Dates con mal pie pero pronto enmendó su error - CUATRO / Vídeo: El mal pie de la cita de Alain en First Dates
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No se sabe hasta cuando podrá«First Dates» seguir explotando las riquísimas reservas de solitarios exhibicionistas (no se sabe bien en qué orden) dispuestos a romper su mala racha amorosa en el restaurante de Carlos Sobera. Varios lleva ya el programa de Cuatro sentando a cenar a diez o doce solteros diarios, ¿existen en España personas suficientes para sostener este ritmo otros quinientos programas? Tal vez sea algo que deba preocupar a las autoridades sanitarias.

Empezó la noche del lunes con una pareja joven, él de 22 y ella de 20. Federico es un joyero y fotógrafo canario que sueña con «ser el nuevo Dalí» y busca a una chica mala que haga las veces de musa. Marta es una sevillana de 20 años que vive en Madrid, donde estudia y tiene un grupo musical, por lo que la vena artística es algo que les unía desde el comienzo. De hecho, la primera impresión que tuvo ella no pudo ser mejor: «Es muy mono, y me gusta mucho que sea un niño artístico, que le guste la música...».

Muy modernos ellos, Federico con tapete de pelo de color gris y verde y ella con la melena teñida entera de azul eléctrico, los aspirantes no buscaban una pareja estable al modo tradicional, sino una relación abierta que les permita satisfacer su hambre de libertad. Desde un comienzo, la cita fue pura conexión y sus muchos puntos en común hacían prever que los jóvenes acabarían juntos. Efectivamente, así fue, y las cámaras fueron testigas del apasionamiento del primer beso entre Marta y Federico.

Pocod espués llegó el turno de Alain y Andrés, dos elegantísimos homosexuales que empezaron la cita con un desliz del primero. Alain es un empresario asturiano de 39 años que vive en Barcelona y que no tiene ningún reparo en echarse piropos: «Físicamente soy un bombonazo». Con él se sentaría a cenar Andrés, un extremeño 16 años mayor que su pareja que apareció en el restaurante con un peculair traje azul celeste.

Se gustaron físicamente desde el primer segundo en el que se vieron, y Alain quiso romper el hielo hablando de la tierra de su pareja. «Nunca he estado en Extremadura pero debe de ser muy bonito», le dijo, «hace poco vi un documental sobre Albacete y aquello es precioso». Andrés, conteniéndose las carcajadas, le informó a su pareja que Albacete no pertenecía a Extremadura, y Alain recordó entonces que el documental era sobre Badajoz.

No importó este traspie del comienzo, pues los dos hombres parecían estar hechos el uno para el otro. La conversación fue fluida en todo momento y Andrés y Alain fueron descubriendo las muchas cosas que los unían. Finalmente, y tal como podía verse venir, los dos dieron un sí muy claro a tener una segunda cita. «Yo no quiero tener una segunda cita con Alain, quiero tenerlo en mi vida para siempre», concluyó Andrés.