Es Noticia
First Dates

Una médium en «First Dates» le dice a su pareja que ha hablado con su mujer muerta

Conchi adivinó el nombre de la exmujer de Manuel y cómo llevaba el pelo

Conchi se presentó en «First Dates» diciendo que se ganaba «un dinero extra echando las cartas»
Conchi se presentó en «First Dates» diciendo que se ganaba «un dinero extra echando las cartas» - CUATRO
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

La semana llega a su ecuador en First Dates, y en el restaurante de Carlos Sobera siguen con la misma fogosidad que la primera. Más de 660 programas acumula ya a sus espaldas el celestino más popular de la televisión. En Cuatro han encontrado la gallina de los huevos de oro con su programa de citas, que en ninguno de sus cinco días de emisión semanales baja del 7% de cuota de audiencia.

La noche empezó con una media de edad bastante alta, siendo el primero en llegar José, un jubilado valenciano de 65 años que se dedicó a «negocios de hostelería en el mundo de la noche». Nada más llegar, el valenciano presumió de haber estado «con unas 180 mujeres, y con todas he sido infiel menos con las dos últimas». También presumió Leonor, su pareja de 59 años, que se definió como una mujer «sensual, sensible y seductora: es lo que he sido durante toda mi vida».

Antes de sentarse a la cena, Sobera les propuso escribir en un papel su mayor secreto y desvelarlo durante la cita. Ambos aceptaron el juego y pasaron al comedor. A primera vista parecía que José y Leonor hacían buena pareja, y su conversación fue animada y armoniosa. No obstante, pronto empezaron a surgir desencuentros entre ellos, como cuando ella dijo ser una apasionada de los viajes y él reconoció tener miedo a los aviones. Cuando empezaron a hablar sobre su pasado amoroso también hubo cierta tensión, especialmente cuando José presumió de haber sido «muy golfete durante su vida». En el momento de revelar sus secretos, Leonor confesó haber presidido un club cannábico y José presumió de haber hecho tríos. Al final, cuando el sí parecía hecho, José reculó y dijo no querer una segunda cita porque ella trabajaba muchas horas y él necesita «tener a mi pareja cerca».

La segunda pareja fue mucho más joven, pero también vivió una cita mucho más desastrosa. Juan Miguel, un joven aragonés «muy pueblerino» de 23 años se sentó a cenar con Miriam, también aragonesa de 21. Se notaba que él no tenía mucha experiencia en citas amorosas y eso le pasó factura, pues se le vio muy nervioso durante toda la cena. A ella no le gustó el aspecto con el que se presentó Juan Miguel, del que dijo que «no se había arreglado».

La conversación no fluyó en ningún momento, y era evidente que los dos se sentían muy incómodos a la mesa. Juan Miguel no sabía de qué hablar y Miriam intentaba sonsacarle algo, pero el aragonés era muy parco en palabras. Al final, ella reconoció «no haber estado muy cómoda durante la cena» y dijo que no quería tener una segunda cita, pese a que él sí quiso darle otra oportunidad a Miriam.

El personaje más peculiar de la noche fue sin duda Conchi, una mujer de 71 años, divorciada con ocho hijos, que es ama de casa pero «de vez en cuando me gano unos duros echando las cartas, porque soy médium». De hecho, nada más llegar se acercó a una de las camareras y le susurró al oído que tenía «un ángel de la guarda que te cuida mucho». Pero lo gordo se lo dijo a su pareja Manuel, un toledano de 75 años que había perdido a su mujer hace unos años.

«¿Tu mujer se llamaba María, no?», le preguntó Conchi, «es que me lo está diciendo ella, que está ahí». Manuel no daba crédito a lo que estaba oyendo y reconoció que ese era el nombre de su mujer. «Eso de hablar con los muertos no se puede, porque están muertos y no responden», opinó el toledano. Pero Conchi siguió a lo suyo, y adivinó también que su pelo era ondulado hasta la mitad de la espalda. También le hizo una advertencia: «Tu mujer me dice que no te cases antes de que pasen cinco años de su muerte». Al final todo salió bien, y los dos quisieron darse una segunda oportunidad.