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First Dates

La mayúscula sorpresa de una comensal al ver llegar a su pareja

Sara no daba crédito a sus ojos cuando vio llegar a «Osito Perreo»

Sara bailando con el «Osito Perreo» cuando llegó a First Dates
Sara bailando con el «Osito Perreo» cuando llegó a First Dates - CUATRO
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Difícilmente existirá en nuestro país una persona que conozca a más solteros que Carlos Sobera. Son ya más de 647 noches al frente de First Dates, haciendo de saludador a las miles de parejas que ya han pasado por el restaurante de Cuatro. Las hay, claro, de todos los tipos, y los individuos más impensables han pasado ya por un plató

a cuyas cuatro paredes no les falta nada por ver.

La noche de este miércoles empezó fuerte en First Dates. La primera en llegar fue Sara, estudiante onubense de 23 años con el pelo color morado Podemos. «Soy una chica con un grado de locura alto», fue la carta de presentación psiquiátrica de la aspirante, «la gente me dice que estoy loca pero me da igual, yo soy feliz». Sus preferencias no las tenía muy claras, pero al menos sí sabía lo que no estaba buscando: «Mi pareja no puede ser ni muy sencillo ni puede ir de flipado, también tiene que ser alguien así muy especial y alocado».

Y desde luego que fue especial la presentación de Raúl, que apareció disfrazado de su alter ego Osito Perreo. Con un traje de oso irrumpió en el restaurante y se presentó, dejando a su pareja muerta de risa: «¡Ya sabía yo que tenía que tocarme alguien alocado, me encanta Osito Perreo!». Raúl no paraba quieto dentro de su disfraz y pidió música para bailar un poco. A ritmo de reggaeton se puso a bailar con Sara, y al cabo de poco tiempo ya se habían sumado Sobera y todos los camareros.

Una vez terminada la canción, el presentador le puso una condición a Sara: «Si Osito Perreo te gusta puedes cenar con él, pero no podrás verle la cara hasta que os sentéis a la mesa». A la andaluza, que había quedado encantada con el número de presentación de Raúl, aceptó el trato y pronto descubrió quién se escondía bajo la máscara del oso. Se trataba de un empresario extremeño de 24 años: «Aunque no lo parezca, yo tengo una empresa de eventos a los que van famosos».

La idea del osito, reconoció Raúl, «no me ayuda a ligar, a las chicas les suele gustar más cuando estoy sin traje» añadió en tono burlón. La primera impresión de la andaluza no pudo ser mejor, al percibir una gran sintonía entre su carácter y el de Raúl: «Todas esas cosas extrañas me encantan», dijo la chica. «Pues la idea se me ocurrió un día para salir a dar abrazos gratis y grabarlo», recordó Raúl.

Conforme la conversación iba avanzando se fue viendo que la la alocada Sara en realidad no lo era tanto. Se mostró bastante previsora, especialmente cuando el extremeño dijo que nunca había tenido una pareja estable: «Eso me echa abstante para atrás, la verdad». Hacia el final de la cena ya se había enfriado bastante el entusiasmo inicial. Una vez terminada la cena, pasaron al reservado y bailaron de nuevo. No obstante, Raúl dijo que «no ha habido feeling, no ha habido salseo» y declinó tener una segunda cita.