First Dates

De marginados de su familia por homosexuales a enamorarse en «First Dates»

Muhtaz y Nicolás tenían en común mucho más de lo que pensaban en un principio

Lo de Mahfuz y Nicolás fue amor a primera vista
Lo de Mahfuz y Nicolás fue amor a primera vista - CUATRO
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«First Dates» continúa con su política de segundas oportunidades. Concursantes veteranos en el programa volvieron a buscar suerte en el restaurante de Carlos Sobera. El plató del amor acogió de nuevo entre sus cuatro paredes momento tiernos, emotivos, no pocos estrambóticos y también unos cuántos bastante embarazosos. Muchas veces resulta difícil comprender qué motivos llevan a muchos de los comensales a sentarse a esperar a una persona desconocida, pero el caso es que todos los días allí se forman cinco o seis parejas buscando el amor a ciegas.

Rosa y Quique, de 21 y 19, fueron la primera pareja de la noche. La sintonía entre ambos se notó desde el principio y su carácter se complementaba a la perfección. No tuvieron reparo en compartir a la primera de cambio sus intimidades, sueños y problemas personales. Todo indica que, tras el «sí, quiero» que se dieron sin vacilar, llegará una larga y próspera historia de amor post adolescente.

Los personajes empezaron a llegar poco después, cuando un fanático del manga apareció por allá con un conejito blanco, inspirado en una serie manga, para que su pareja le pusiese nombre. Ella era Zi Wang, una estudiante de china de Bellas Artes que, a pesar de ser oriental, no tenía mayor interés por las rarezas de Pedro. La cita fue el epítome de lo que pueda entenderse como «incomodidad». No pegaban ni con cola: ni en sus gustos, en su forma de ser, sus inclinaciones vitales...A pesar de ello, muy cándido él, quiso tener una segunda cita con Zi, pues «con un día no se conoce nada, además estábamos muy cortados». Zi rehusó volver a verse con Pedro, aunque no con razones honestas: «No tendría una segunda cita con él porque vivimos muy lejos».

El momento más emocionante de la noche llegó de la mano de Muhtaz y Nicolás, venezolano y argentino, que tenían mucho más en común de lo que pensaban en un principio. Muhtaz, de padres sirios, contó en su presentación la dura historia que tuvo que vivir tras confesarle a su familia que era homosexual. Desde entonces, ni su madre ni sus hermanas han vuelto a dirigirle la palabra: «Son árabes, viven en un círculo muy cerrado, metidos en su mundo. Y uno, por muy maduro que sea y muy preparado que esté no se acostumbra al dolor, al sufrimiento y a la no aceptación de sus padres y sus hermanos».

No se imaginaba Mahfuz que su pareja había pasado una situación muy parecida. Cuando contó cuál era una de sus pasiones, la fotografía, explicó cuál podía ser el motivo subyacente para esta pasión: «Cuando mi madre se enteró de que era gay tiró a la basura todas las fotografías de cuando era niño». No solamente su madre rompió sus relaciones con él. El resto de su familia tuvo una actitud muy parecida, y con su hermano lleva siete años sin hablarse.

Cuando descubrieron la situación tan semejante que habían vivido, de inmediato saltó la chispa entre ellos. Haber superado tan difícil tesitura, ambos pudieron comprenderse mutuamente. Antes de tener que responder si querían una segunda cita, Mahfuz y Nicolás acabaron besándose en el reservado. «Me has encantado», fue lo último que se oyó antes de que desapareciesen de la pantalla.

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