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First Dates

El emotivo discurso de un comensal de 87 años: «Hay que pensar en los que están en el paro»

Inocencio, pese a tener casi 90 años, mantiene el carácter y la energía de un joven

CUATRO
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El popular dating show de Cuatro, First Dates, celebró hace pocos días su segundo aniversario en antena. El programa presentado por Carlos Sobera no cesa de recibir peticiones para cenar en su «restaurante del amor». La cadena ha encontrado un auténtico filón de audiencia en este formato que es garantía de entretenimiento de lunes a viernes.

Empezó la noche con una pareja de jóvenes deportistas, dos sujetos que tenían el deporte como religión y guía en su vida. Él se llama Daniel, tiene 24 años, vive en Barcelona y es abogado y atleta. Remedios tiene un año menos, es estudiante de medicina y su principal requisito para buscar el amor es que se tratase de un hombre deportista. «Veo que Daniel tiene claro lo que quiere y eso me gusta», dijo Remedios al poco rato de conocerlo. Pero la claridad de objetivos no fue suficiente para la murciana, que dijo no haber sentido ninguna chispa y prefirió no darle una segunda oportunidad al atleta.

Acto seguido cambió totalmente el registro de edad y apareció en plató Inocencio, un valenciano de 87 años que tenía la gracia de un chaval de 17, con la diferencia de que Inocencio sí conduce. Bromista y simpático, el valenciano tiene siete hijos y hace año y medio que se quedó viudo tras más de seis décadas casado. «Yo ahora busco una mujer para conocerla y estar con ella», explicó Inocencio, «no busco a alguien para acostarme con ella», bromeó.

La pareja de Inocencia fue Victoria, una castellonense de 76 años cuyos valores eran «la educación y el respeto, cosas que hoy en día se tratan como defectos». A primera vista no le sorprendió mucho Inocencio, «he visto a una persona mayor y poco más» comentó, «ahora habrá que conocerle más». En los primeros minutos de cita ella se mostró bastante retraída, como si no estuviese muy convencida de lo que estaba haciendo. Inocencio, por su parte, siguió a lo suyo, hablando y preguntando, haciendo bromas...y así fue poco a poco abriéndose paso hacia el corazón de Victoria. «Yo estoy siempre de broma, y sé que a veces acabo resultando pesado», reconoció Inocencio.

Él se interesó luego por las ideas políticas de Victoria, que dijo que «en mi casa siempre hemos sido de derechas, aunque tal y como están las cosas ahora una ya no sabe ni lo que es». Entonces empezó Inocencia un sentido discurso sobre la solidaridad con los más pobres, la virtud, el reparto de la riqueza...«Hay que pensar en los que no tienen trabajo y en los que cobran 500 euros», dijo el valenciano.

«Qué guapa eres», interrumpió de pronto Inocencio a su pareja, ya casi cuando iban a tomar el postre. Poco después se pusieron a bailar, demostrando el valenciano su destreza en la pista. Como podía adivinarse, el resultado fue perfecto y ambos decidieron darse una segunda oportunidad.