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«First Dates»

Los duros reproches entre dos comensales de «First Dates»

Oier y Carol tuvieron una de las citas más incómodas que se recuerdan en el programa y se echaron mutuamente las culpas

Oier y Carol no tuvieron demasiada suerte en su cita
Oier y Carol no tuvieron demasiada suerte en su cita - CUATRO
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«First Dates» vivió una noche de película con la protagonista del

musical «El Guardaespaldas». Este lunes las puertas del restaurante más famoso de la televisión se abrieron para recibir a una de las intérpretes musicales del pequeño Broadway de la Gran Vía madrileña: Fela Domínguez. La protegida de Frank Farmer y estrella del pop en la obra «El Guardaespaldas» fue la encargada de sorprender a los comensales con una emotiva actuación .

La destinataria de la sorpresa fue Estíbaliz, una admiradora de Whitney Houston que se sabe las canciones de la película «El Guardaespaldas» al dedillo. La andaluza se mostró desde el principio cómo era, derrochando gracia y desparpajo ya en su presentación: «Soy mona, pero mona de mona, no de circo». Su cita con Fran no parece ir del todo bien, sobre todo al descubrir un giro inesperado en la vida del joven: se acaba de emancipar… porque su madre se ha ido de casa. Con la cita entrando en zona peligrosa, la visita y actuación de Fela Domínguez consiguió invertir las tornas y llevó a Estíbaliz a romper en lágrimas de emoción. Y además, la cantante le regaló a la pareja dos entradas para el musical de su película favorita.

Pese a todo, Estíbaliz no quedó muy satisfecha con su encuentro con Fran, que hizo todo lo posible por conquistar a la sevillana. Finalmente, a pesar de marcharse con las manos vacías de amor, al menos se fue encantada con sus entradas para el musical.

Además, en esta velada, de la mano de Carlos Sobera, conocimos a Andreu, un cocinero con un cuerpo forjado a fuego, que logró encandilar a Sheila en un primer vistazo. Por su parte, Oier, proyecto de actor y fanático de Conan, tuvo una cita con Carol que le dio al intérprete en ciernes un sablazo de realidad. Llegados a un punto, ella, haciendo gala de una tremenda falta de educación, dijo que se estaba «quedando dormida» y otros comentarios por el estilo que no le sentaron nada bien a un Oier apocado y al que no se le veía mucha experiencia en el trato con mujeres. Cuando les tocó responder a la pregunta crucial lo importante no era el sí o el no, que ya se sabía la que iba a ser, sino los reproches que se hicieron mutuamente. «Creo que Oier es muy raro y habla poco, me ha costado mucho sacarle conversación», comentó Carol. Oier, visiblemente enfadado, tomó la palabra para echarle en cara a Carol que esa es «la misma sensación que yo he tenido, así que me parece que estás equivocada». Al final, resoplando, cada uno se fue por su lado y mascullando su indignación con el otro.