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First Dates

El cruel comentario de un comensal de «First Dates» sobre la maternidad de su pareja

Antonio, un empresario valenciano de 50 años, considera que una mujer con hijos «no tiene vida»

Antonio y Raquel tras su cita en First Dates
Antonio y Raquel tras su cita en First Dates - CUATRO
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La semana sigue en First Dates, el espacio de citas que dirige Carlos Sobera en Cuatro y que no da a basto a recibir solteros. Los números hablan por sí solos, y el dating show supera ya holgadamente los 650 programas, y no hay señales que indiquen que vaya a agotarse pronto. Oleadas de solitarios que llaman a sus puertas buscando tener una oportunidad en el amor, y el público parece no cansarse nunca del espacio, como demuestran los excelentes datos de audiencia de First Dates.

Al igual que sucedió en la gala de este lunes, la noche empezó con un padre acompañado por su hijo, pero esta vez los dos llegaban en busca del amor. Adrián, de 22 años, todavía estudia y cree que su padre «busca una mujer tradicional porque es un hombre muy conservador. La chica tiene que ser creyente y tener ideas conservadoras». El padre, Antonio, empresario de 50 años, refrendó las palabras de su hijo y dijo que le gustaba «conquistar a la mujer en la relación».

Para cenar el pequeño Adrián llegó Ana, estudiante valenciana de 19 años que aseguró «ser muy exigente conmigo misma en los estudios. Tal vez porque una vez fracasé y ahora no quiero perder la oportunidad». Antonio, el padre, tuvo un pequeño reparo con la cita de su hijo y es que, como le confesó a Sobera, «me parece un poco pequeña para Adrián». Al padre le tocó en suerte Raquel, una economista alicantina que quiso definirse por su amor por las tartas: «Me encanta hacerlas, lo paso muy bien». La cita iba relativamente bien, hasta que Raquel contó que tenía dos hijos de 3 y 4 años, algo que no le gustó nada a Antonio: «Vamos, que no tienes vida», le soltó el valenciano. Raquel se tomó a buenas el comentario, pero desde ese momento la cena ya estaba casi perdida.

Adrián tuvo suerte en su cita, hubo bastante sintonía con Ana y, al final, se dieron la oportunidad de tener una segunda cita. Su padre no tuvo la misma suerte y, aunque se besó con Raquel tras la cena y ella le dijo que quería una segunda cita, Antonio se negó por «los temas que hemos hablado en la cena».

Luego llegó Miguel, un melenudo de 26 años que se presentó presumiendo de que sus manos son «un instrumento de placer». La supuestamente afortunada mujer que cenó con él fue Patricia, una estudiante madrileña dispuesta a «defender mis principios por encima de todo». Se definió como animalista, de izquierdas, republicana, cabezona y «para romper tópicos, también del Real Madrid». A Patricia, no obstante, el masaje que le dio su pareja nada más llegar no le gustó nada, por lo que quedó en entredicho la versión de Miguel sobre sus manos.

Nada más sentarse Patricia empezó con su interrogatorio animalista: ¿qué opinas de los toros?, ¿comes carne?...En lo primero ambos cocincidieron como antitaurinos convencidos. No obstante, mientras que Patricia lleva una estricta dieta vegetariana, Miguel aseguró ser «casi totalmente carnívoro». Para ella esto supone «un punto negativo», pero dejó de lado la ideología y continuó la cita. No obstante, a la hora del desenlace, después de que él dijese que quería una segunda cita, ella dijo que «su físico no me ha llamado» y declinó la oferta.