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First Dates

Un arrogante comensal es rechazado por primera vez en su vida: «Solo miras por tu belleza»

Ana le cantó las cuarenta a Suso, dejándole claro que por muy guapo que fuera no valía para nada

Suso se llevó un buen varapalo cuando escuchó lo que Ana pensaba sobre él
Suso se llevó un buen varapalo cuando escuchó lo que Ana pensaba sobre él - CUATRO
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First Dates llega al segundo día de la semana recibiendo a más y más solteros, nunca se acaban los solteros, siempre hay más solitarios, desengañados, desarraigados que creen en la divina labor de Carlos Sobera. Las noches en las que ha abierto el restaurante del amor superan ya de largo las 600 y no parece que vaya a cerrar pronto sus puertas. En Cuatro se frotan las manos con la gallina de los huevos de oro que ha resultado el programa de citas, que anda recaudando en torno al 7,5% de la cuota de share todos los días. «Este no es un restaurante normal», advierte Sobera al comenzar el programa, y no hace falta que el celestino televisivo nos lo recuerde. Solo hace falta ver el paisanaje que pasa por allí.

Llegó este martes para romper el hielo una pareja peculiar. Ella, Ana, una estudiante de peluquería cordobesa de 19 años que sueña con llegar a dedicarse maquillar muertos, «yo necesito un tío sociable, porque yo no lo soy», explicó. Tuvo que sufrir en su cita de First Dates la compañía de Suso, también cordobés de 22 años y uno de los tipos más arrogantes que ha pasado por el programa en los últimos meses. «A mí nunca me ha rechazado una chica», se jactó, «porque a un chico tan guapo como yo no se le puede rechazar. He estado con muchas chicas, pero ya están todas en el olvido». Pese a su soberbia,a Suso se le veía dolido cuando Sobera le recordó que no había logrado ganar Mister Córdoba cuando se presentó.

«Pero casi lo gano», se defendió. El motivo de su segundo puesto tal vez haya sido el infame peinado que gastaba el cordobés, con un tapete desordenado coronándole la cabeza. «Tardo dos horas en peinarme», le confesó Suso a Ana, que ya a primera vista caló del todo al aspirante a modelo. «¿Pero tú nunca has trabajado, no? En nada que no sea de modelo o en una discoteca». La respuesta fue la esperada: nunca jamás. También le disgustaron a Ana sus modales a la mesa como confesó ante las cámaras: «No me parece bien que esé chupándose así los dedos en una primera cita con una chica que quiere conquistar».

Suso, en resumen, no tenía nada más que su físico: «No eres trabajador, no tienes inquietudes más allá de mirarte a tí mismo y cuidar tu belleza», le espetó Ana. Estas palabras le sentaron como un jarro de agua fría a Suso, que ya había respondido que «por supuesto» que quería una segunda cita con su pareja. El cordobés se marchó a casa con la lección aprendida y siendo rechazado por primera vez en su vida con media España mirando.