«Chester»

Samanta Villar vuelve a hablar sobre la maternidad: «Si me hubieran avisado, habría dicho que no»

La periodista y el actor Jordi Mollà hablan con Risto sobre la libertad esta noche en «Chester» (Cuatro, 21.30)

Samanta Villar , en «Chester»
Samanta Villar , en «Chester» - MEDIASET ESPAÑA
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«Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos». Así define la Real Academia Española la palabra «libertad», la que hoy es protagonista del «Chester» (Cuatro, 21.30). Para ello, Risto Mejido quiso contar con dos expertos en la materia: Samanta Villar y Jordi Mollà. Ambos saben que es difícil decidir ser libre, ir a contracorriente, arriesgarse y vencer tus propios límites, pero tendrán que responder ante el presentador sobre cómo sus decisiones les han llevado a ser más o menos libres.

«Mi libertad ha tenido que ver con mis padres. Nunca me han inculcado ningún miedo. A amigas mías les decían: ‘Ay, ten cuidado por la calle a esas horas a ver que te va a pasar’ y a mi jamás me dijeron esto. Me ha ayudado a ser muy libre y a explorar mi vida», explica Samanta, quien se ha definido en más de una ocasión como «una rebelde con causa».

Siempre ha querido contar la realidad en primera persona, sin artificios. Siguiendo su propio estilo, ha terminado creando un sello propio en televisión con «21 días» o «Conexión Samanta». Esta mujer sin pelos en la lengua ha desatado más de una polémica. «No tengo límite. No pienso mucho las consecuencias cuando digo las cosas. Sí que pienso a veces que soy una persona de expresión muy contundente. Como soy muy intensa, me gusta la intensidad, me gusta transmitir intensidad también. Y como soy muy apasionada, me gusta transmitir esa pasión»¸ admite. «Una de las críticas que más me enervó de ‘21 días’ era una que decía que aquello era una pantomima (…). La gente que se cree que yo hago esto porque piensa que soy una egocéntrica no ve más allá. Yo no hago esto por egocentrismo, lo hago porque es una buena historia, es distinto».

«Siempre somos las mujeres las que juzgamos a las mujeres que no viven esto como se debe vivir. Sale una mujer diciéndote cómo se debe vivir y si no lo vives así, la culpa es tuya. ‘Eres egoísta, inmadura, oportunista’, te dicen. Todavía muchas mujeres no entienden el poder que tenemos al aceptar que otras mujeres vivan su vida en la diferencia». Samanta Villar no dudará en hablar de una de sus últimas polémicas: su particular revolución sobre el papel de ser madre. «Lo que yo vengo a contar es lo que no te han contado, que es esos momentos que te ponen al límite», sentencia Villar. Aunque su confesión más dura será consecuencia de la pregunta de si sabiendo cómo es su vida ahora tras tener un hijo, volvería a tenerlo. «Si a mí me hubiera venido mi madre y me hubiera dicho: ten en cuenta que al ser madre vas a cambiar de profesión, vas a dejar de ser periodista y vas a pasar a ser cuidadora, ¿lo quieres? Yo le digo que no», contesta. «¿Qué quieres que te diga, que ser madre ha sido la mejor experiencia de mi vida?», añade.

Tampoco rehuirá hablar de aquellos reportajes que terminaron siendo objetos de críticas como «21 días haciendo porno»: «Jugamos con la ambigüedad. Todo el mundo pensó que si ‘lo haces’ es como actriz pero, efectivamente, jugué con la ambigüedad de las palabras porque al final yo hice porno, pero como directora. Generamos una expectativa que no cumplíamos y es una cosa que jamás volverá a pasarme».

Risto Mejide y Jordi Mollà, en «Chester»
Risto Mejide y Jordi Mollà, en «Chester»-MEDIASET ESPAÑA

No será la única con la que Risto hablará de la liberta, El actor, director, escritor y pintor Jordi Mollà rebosa creatividad y libertad por todos los poros de su piel y desde bien temprana edad. La película «Jamón, jamón» marcó el arranque de su carrera profesional y le ofreció la oportunidad de conocer a otra alma libre: Bigas Luna. «Fui a un casting en Barcelona para esta película. En la prueba hacía que pinchaba una tortilla y comía. Pasó un mes y medio, yo ya me había olvidado, y de repente pum, me llaman y me dicen: ‘Bigas quiere verte’. ¿Bigas? ¿Qué Bigas? ¿Luna? Hostia, pero ¿para qué? Y dicen: ‘Para hacerte una prueba con Penélope’. Llegué y lo primero que me dijo Bigas fue: ‘Hiciste tan bien la imitación de cómo te comías el pincho de tortilla que acabé de trabajar y me fui a comer una tortilla de patata».

En ese rodaje conoció a otros dos grandes amigos, a Penélope Cruz y a Javier Bardem. «El día que la vi (a Penélope) recuerdo que llevaba un jersey blanco así de cuello alto. Yo me había olvidado de que era la chica de ‘La quinta marcha’, ¡Y me pareció una chavala tan simpática…! Penélope es una chica con una magia bestial». Sobre Javier Bardem, recuerda una anécdota respecto a la grabación de una secuencia donde ambos peleaban: «Un día de ensayos Bigas nos preguntó: ‘¿Queréis dobles para esta escena? Y Javier se vino arriba y dijo: ‘No, no. Jordi, ¿no, verdad? Somos nosotros’. Y yo me quedé así mirándole y pensé: ‘Este tío no sabe lo que dice’. Y dije: ‘Mmm… bue… vale’. El palizón que nos dimos fue increíble. La herida que se le ve a Javier en la película es real, se la hice yo. Terminamos hechos polvo».

De «Jamón, jamón» a Hollywood

Curiosamente, el trío de intérpretes consiguió abrirse camino en Hollywood. Sin embargo, al contrario que Penélope y Javier, dos estrellas consagradas, premiadas y aclamadas, Jordi asegura que a lo largo de su carrera no le ha sido fácil ser libre, como él dice, siempre es más fácil hacer lo que todo el mundo hace y no tener que enfrentarse a los obstáculos y a los miedos. «Una vez acompañé a mi novia de entonces, Verónica Blume, guapísima, que era modelo, a unos castings. Había una película que se llamaba ‘Blow’, y entonces me dijeron, toma, aquí está la prueba. Conseguí tener el guion de extranjis y preparé una escena mucho más grande, de otro personaje. Hice la prueba, preparé esas cuatro páginas de guion o tres páginas de guion, y me fui. Pasó el tiempo y en enero del año 2000, el día de Reyes, me dijeron: ‘Oye, mañana quieren que vayas a Los Ángeles a hacer otra prueba. Mañana te vas para allá’. Estaba aterrorizado, no, lo siguiente. Bigas Luna decía: ‘Cuidado con lo que desees porque lo tendrás’. Al día siguiente me vi allí. Nunca había estado tan lejos en mi vida. Tenía tanto miedo que decía: ‘Que no me cojan, por favor, que no me cojan’».

Pero le cogieron. Y después de «Blow» con Johnny Depp y Penélope Cruz, llegarían papeles en «Dos policías rebeldes 2», con Will Smith, «Elizabeth, la Edad de Oro», con Cate Blanchett, «El Álamo», con Dennis Quaid, o «En el corazón del mar», con Chris Hemsworth, entre otras. Pero por cada papel que aceptó… hay muchos que rechazó. Uno de los más conocidos, un rol protagonista en una pequeña serie destinada a cambiar la historia de la televisión: «Perdidos». «No me explicaban nada, no sabía nada, y me tenía que ir al día siguiente a Hawái, seis meses y con un contrato que igual pues me ataba a años. No lo sé, no quise entrar. Y me dijeron: ‘Mira, si quieres vegetar y escribir tus memorias es perfecto’. Y yo pensé: ‘Ni quiero vegetar ni quiero escribir mis memorias’. Lo pasé muy mal. Sabía muy bien a qué estaba diciendo no. Desde el sofá se ve todo muy fácil, pero luego hay que hacerlo. Antonio Banderas me dijo un día una cosa muy cierta. ‘Nosotros, los actores españoles, tenemos una ventaja con respecto a todos estos de aquí, de Hollywood. Nosotros nos podemos ir cuando queramos. Ellos no’ (…) La libertad es una decisión. La libertad es poder decir no».

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