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«Chester»

El incidente que cambió la vida de Christian Gálvez

El presentador de «Pasapalabra» y experto mundial en Leonardo Da Vinci desveló alguna de las curiosidades mejores guardadas de la vida del inventar en «Chester Sapiens»

Christian Gálvez, en «Chester» - CUATRO / Vídeo: Cristián Gálvez habló es Chester sobre su investigadicón más importante... ¿Cuál es el verdadero rostro de Leonardo Da Vinci?
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Como cada domingo, Risto Mejide invitó a dos caras conocidas para que se sienten en su Chester. Para este domingo, el presentador y su equipo eligieron a dos escritores, Christian Gálvez y Andrés Aberasturi, para que protagonizaran «Chester Sapiens».

Especialmente Christian Gálvez, que dejó de lado su faceta como presentador de «Pasalabra» para demostrar el experto mundial que es en Leonardo Da Vinci. «No era como pensamos. Era ilegítimo, iletrado y con posibilidades altas de ser disléxico, bipolar y con déficit de atención», explicó a Risto. «¿Sabes cuál es la diferencia entre el renacimiento y hoy en día? Que hoy, de repente, te diagnostican algo y te dan pastillas y a Leonardo lo sacaban a la calle a investigar».

Como es de esperar, Risto aprovechó para preguntarle sobre la gran obra de Da Vinci. «Dame solo un titular sobre la Gioconda», retó el presentador de «Chester» a Christian Gálvez, mientras este se emociona ante la pregunta. «¿Por qué no tiene cejas? ¿Se borraron? En las restauraciones y en las limpiezas han comprobado que no se pintaron cejas. ¿Quiénes no tenían cejas en los estados italianos del renacimiento? Las esclavas árabes. ¿Quién fue una esclava árabe?», reflexiona Gálvez. «Su madre», contestó Risto. Así es. Caterina Da Vinci, también llamada Caterina di Meo Lippi, era una esclava árabe.

Pero también hizo un repaso a su vida profesional, una vida plagada de fracasos, un detalle que cautivó a Risto Mejide. «En aquel entonces había mucha menos competencia. Mis padres me llevaron desde que tenía unos diez años a un sinfín de castings. Me esperaban horas y horas», contó. El único requisito que le pidieron sus padres fue que no descuidara sus estudios. «Era buen estudiante, pero no del todo. No era brillante, pero si era suficiente para lo que yo quería. Soy mejor estudiante ahora», aseguró.

La llamada tardó en llegar hasta que presentó «Desesperado Club Social». «Ahí pensé que ya lo tenía todo hecho. Este programa terminó por decisiones políticas, pero yo pensé que volverían a llamar. Pero no me llamaron», dijo. Así que se puso a trabajar en una juguetería porque a él «no se le caían los anillos». Hasta que llegó «Caiga quien caiga». En ese programa, le vimos hacer la mayor «macarrada» de su historia: vacilar a Keanu Reeves en la Berlinale al preguntarle por su música. «Aquí cambió mi percepción de lo que era hacer televisión. Lo que no se ve es que me cogieron los de seguridad y me echaron de la Berlinale. Me di cuenta de que no quería hacer televisión, pero no a cualquier precio. No quería reirme de nadie. A partir de ahí cambie el chip», confesó.

También se sentó en el Chester el escritor Andrés Aberasturi. Junto a Risto Mejide, valoró su vida personal: «Quiero pensar que he triunfado. Estamos empatados. Estoy viviendo momentos de mucha felicidad. Tengo nietos, tengo hijos...». Pero también volvió a con Risto Mejide de su hijo Christobal, como ya hizo en «All you need is love», y de lo que significa para él: «Él es un montón de antibioticos y un montón de caricias, de noches sin dormir, de sonrisas. El amor». Aun así, no dudó en mostrar su descontento con la situación que vive su hijo: «No va a tener una vida plena porque la que tiene ahora es una estafa de vida. Creo que no merece la pena ser vivida porque vive una falsa libertad. Es algo que me cabrea. ¿Cómo voy a estar agradecido por tener un hijo con parálisis cerebral? Me parece absolutamente injusto. No tengo a quién culpar, pero es intolerable. Pero no por mí, por él».