Los pecados capitales que Telecinco comete con «GH Revolution»

Parte de la audiencia da por hecho que el programa será cancelado y pide a gritos el regreso de Mercedes Milá a un formato que parece herido de muerte

Jorge Javier Vázquez, presentador de «GH Revolution»
Jorge Javier Vázquez, presentador de «GH Revolution»
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No ha entrado «Gran Hermano» con buen pie en la parrilla televisiva y, a tenor de sus últimas emisiones, no parece que el longevo espacio de Mediaset tenga visos de remontar sus datos de audiencia. El programa, que este año cumplió la mayoría de edad (18 ediciones, ahí es nada), ya ni siquiera convence a su público más fiel, que carga a diario en las redes sociales contra la dinámica de un formato que está lejos de ser aquel «experimento sociológico» que inauguró Mercedes Milá allá por el año 2000.

En su anterior edición, cuando la veterana periodista cedió el testigo del realitie a Jorge Javier Vázquez, fueron muchos quienes achacaron la pérdida continua de audiencia a la marcha de su figura clave. De hecho, las críticas hacia el presentador de «Sálvame» no cesaron desde que comenzó el concurso a pesar de que la realidad era otra: lo que había hecho fracasar al formato en su decimoséptima entrega había sido su casting, repleto de concursantes que no sintonizaban con la exigente audiencia más allá de la polémica y teatralizada Adara, cuya histeria sí logró aportar cierta «vidilla» al programa en alguna de sus entregas.

La historia, este año, es similar a la de «GH 17». El programa de Telecinco muere lentamente y, aunque las principales críticas se han centrado en la figura de su presentador, lo cierto es que la cadena de Mediaset está cometiendo varios pecados capitales con el que ha sido uno de sus buques insignia. Jorge Javier Vázquez, sin embargo, no es uno de ellos.

Entre los principales errores garrafales de la cadena destaca la perversidad de permitir que «Gran Hermano» agonice, algo que ningún programa ni serie de televisión merece independientemente de su calidad. Recordará el lector — si es asiduo al formato del realitie en el medio catódico — lo ocurrido con «Operación Triunfo», aclamado por las masas en sus primeras ediciones y que, sin embargo, terminó viviendo un cierre bochornoso debido al empeño de la cadena de sacar provecho a su «interminable» gallina de los huevos de oro.

«Nngún programa merece agonizar como lo está haciendo 'Gran Hermano'»

Telecinco peca, además, de resistirse a explotar nuevos formatos televisivos que sí convencen al público y que, por el momento, no cansan al espectador. La cadena parece vivir ajena a la realidad televisiva actual, marcada por una audiencia fragmentada y con opciones de sobra en el mando a distancia. Y no hablamos solo de la televisión de pago, que también ofrece calidad de sobra («La búsqueda» o «Radio Gaga» en #cero serían buenos ejemplos), sino también de los canales temáticos con programas como «091: Alerta Policía» en DMAX o de la suculenta oferta de ficciones que las televisiones han puesto en marcha para la presente temporada.

A tenor de la opinión que los espectadores han hecho públicas los últimos días en sus redes sociales, los intentos de Telecinco por dar un nuevo aire a un formato acabado no paran de caer en saco roto. Así ocurrió con la mala idea de introducir a cien concursantes en Guadalix, lo que convirtió la primera gala del programa en un aburrido y largo casting. Asimismo en el debate de los domingos, cuya audiencia también cae sin remedio, la cadena ha optado por sustituir a la dicharachera Carmen Alcayde por una aburrida María Teresa Campos, experimentada periodista que, sin embargo, muestra interés en cualquier aspecto de realidad que no tenga que ver con la soporífera vida en la casa.

Es pronto para hablar de la muerte de «Gran Hermano» aunque no para diagnosticar su agonía. Su recuperación dependerá de que el trabajo de casting funcione a medida que avance el programa (hay esperanzas en concursantes como Nerea) y de que la audiencia decida enterrar el hacha de guerra (parece difícil) para seguir disfrutando del longevo programa. Habrá que ver.

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