MotoGP

Treinta años de innovación en las retransmisiones del deporte del motor

Desde la primera cámara de casi kilo y medio en 1985, a las cuatro que existen hoy que no superan los 80 gramos, la televisión se reinventa cada año para hacer que el público viva las carreras casi desde dentro

La cámara giroscópica raliza un movimiento de 360 grados
La cámara giroscópica raliza un movimiento de 360 grados - MotoGP
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Se renuevan los circuitos, cambian las normas, se transforman las motos, crecen los pilotos. Y la televisión se reinventa. Los avances tecnológicos en las retransmisiones de los deportes de motor van a la misma velocidad que las máquinas. O más: antes de que empiece 2017, la imaginación ya crea el imposible siguiente.

Tan imposible parecía la televisión en color como la alta definición o introducir una cámara en una moto. Y ya es prehistoria. En continuo movimiento, Dorna Sports encuentra las necesidades de espectáculo antes que el público. «Somos periodistas y seguidores. Nos ponemos en la piel del aficionado al motor, al deporte, para evolucionar. Tenemos un potente equipo de ingenieros y de I+D que desarrolla y adapta su propia tecnología a lo que queremos, con objetivos a dos años vista», explica para ABC Manel Arroyo, director general del área de medios de Dorna Sports, orgulloso del ayer, preocupado por continuar en la vanguardia.

«Estuve en seis Juegos Olímpicos y cada cita marcaba los avances tecnológicos en las retransmisiones. Cada cuatro años había un grandísimo paso adelante a la hora de mostrar los deportes, los deportistas, los datos. Sin embargo, en el Mundial de MotoGP eso se hace cada año», explica Ernest Riveras, veinte años de transmisiones deportivas de todo tipo y ahora gerente de contenidos deportivos de Movistar+. «Hemos tenido que espabilar mucho, trazar ideas sugerentes en un deporte en el que se mezcla una máquina y un atleta. No se para de inventar. Para muchas marcas tecnológicas, el Mundial es un laboratorio: gps, bluetooth, diferentes cámaras», explica Sergi Sendra, director de producción de Dorna Sports y del documental sobre Marc Márquez «From Cervera to Tokio».

Ha sido un camino vertiginoso, y anterior a la Fórmula 1. Desde 1985 y aquella primera cámara en la moto de Randy Mamola que pesaba casi un kilo y medio y cuyo montaje ocupaba parte del depósito de gasolina. La llevó el estadounidense porque siempre iba segundo, por lo que, pensaron, así podría verse al líder de la carrera. Pero en ese GP de Holanda llovió y Mamola lideró al grupo de principio a fin. La cámara solo captó el horizonte. Hoy las cámaras pesan 80 gramos y se integran en el montaje de la moto. Los equipos reciben las especificaciones técnicas que necesita el sistema de vídeo para que cuenten con ello al diseñar los prototipos.

Sin parar de imaginar

Pero para llegar a ese punto de detalle, Sendra y Arroyo recuerdan Suzuka, en 1992, como un punto de inflexión. «Cada gran premio era un distribuidor de señal distinto. Había países con gran calidad, como España con TVE y T5, pero otros no tenían el mismo interés. No había consistencia. MotoGP es un libro que empieza en marzo y termina en noviembre y es importante no cambiar de escritores», dice Arroyo. «Dorna lo agrupó en una misma calidad y un mismo estandar», corrobora Sendra. A partir de ahí, a volar. Con la imaginación primero, con la realidad después.

Con la señal en manos de un mismo «estudio», en 2006 se dio otro paso importante. Hasta ese momento, las cámaras de las motos enviaban la señal al helicóptero y de este, a la central. Pero era inestable. A partir del Gran Premio de China de ese año, el helicóptero dejó de existir y los datos viajan sin intermediarios. E incluso se reciben antes en los televisores que en los garajes de los equipos. El espectáculo, cada vez más visible y tangible para el espectador. «La digitalización fue otro gran avance. Tanto para la edición como para los directos es un lujo poder elegir las imágenes que quieras y montarlas a tu gusto. Y puedes hacer que el espectador sea el protagonista de su propia carrera al decidir desde qué ángulo de la pista quiere verla», subraya Arroyo.

Hasta introducirlo en la moto. Se miniaturizaron las cámaras, con cuatro visiones distintas. Surgió la cámara giroscópica que mostraba al piloto y a todos los de su alrededor en un movimiento de 360 grados. Hoy es capaz de dar casi dos vueltas y no perder el eje del horizonte. Desde 2016 se puede sincronizar con las de las otras motos para seguirse entre sí y dar esa sensación de estar en medio de la carrera. Para este 2017 se ha roto la cuarta pared entre la televisión y el público: la tecnología Xtreamr permite interactuar con pilotos, ingenieros o presentadores en tiempo real a través de las redes sociales, no son mensajes, sino apariciones en directo.

¿El reto que viene? «Ya está aquí: el 4k perfecto. Todos lo estamos estudiando», admite Sendra. «Tenemos que ajustarnos para poder dar esa señal lo mejor posible», corrobora Arroyo. «¿Qué es el 4k? Es tener una moto a 350 kilómetros por hora y poder ver perfectas las pecas del piloto», explica Riveras.

El 4k no es una frontera, solo uno de los caminos en los que trabaja el departamento de desarrollo. «Creo que volverá algo parecido al 3D. Girarte desde la moto de Márquez y ver que te está adelantando Viñales. Seguro que en el futuro podremos tener una perspectiva de ir nosotros en la moto», sugiere Riveras.

¿En el futuro? «El año pasado hicimos una prueba en Valencia con una señal que permite al aficionado estar sentado en la moto con el piloto. No es realidad virtual porque es real. Una cámara de cuatro lentes y un software que une a todas para crear la imagen de 360 grados, y con unas gafas o con una tableta -según cómo lo quiera mostrar el distribuidor- dará la sensación de que estás en mitad de la carrera. Ya es posible, lo probamos y funcionó», ataja Arroyo. «Nunca dices “hasta aquí hemos llegado”. Estamos atentos a todo. Las ideas que hay para el futuro no existen todavía», advierte Sendra. Y otras no se pueden contar, por el momento.

Es la televisión adaptada a su nuevo modo de consumo. «Toda la vida había visto la televisión pública, solo conocía una forma de acceder a la televisión. Pero los modelos han ido caducando: la pública ya no tiene dinero y la privada tiene que meter tanta publicidad para recuperar lo invertido que acaba pervirtiendo el producto. La televisión ha entrado en una nueva fase: que pague el que quiera verlo. Pero también donde quieras y como quieras verlo, muy acorde con las redes sociales y los millenials», explica Riveras, que defiende este modelo porque se ofrece un producto acorde al desembolso. «Puedo entender que haya gente que no le guste pagar por ver algo. Pero no quiero que se diga que las motos han perdido visibilidad: hay multitud de opciones y plataformas que integran todo. Que parece caro si lo divides, vale, pero no han perdido visibilidad. Y el que entra no se arrepiente. No hay más contenidos ni más calidad por los euros invertidos».

Máquina y humano

A pesar de tanta tecnología, MotoGP tiene muy claro que el equilibrio está entre moto y humano. «Trabajamos con ellos y son profesionales. Aquí la prensa no es un engorro, sino que somos compañeros, ellos son los primeros interesados en acercarse al aficionado. Estrellas mundiales como Márquez, Lorenzo, Pedrosa, Viñales, son los LeBron James, Messi y Cristiano, y están para todo, entrevistas, reportajes. Respetamos la confidencialidad del box, esto es una competición entre marcas; y a la persona, te ves muchos días al año. No es amistad, pero sí hay relación», explica Riveras, con la misma pasión al narrar que en su primer partido de hockey. «Son personas que se juegan la vida y mostramos esos detalles para que también atraiga al público más reacio a la gasolina», incide Sendra.

De lo que no se tienen que preocupar es del espectáculo en la pista. Eso lo ponen los pilotos. «Es una bendición que en uno de los mayores eventos deportivos del mundo haya tantos españoles y campeones. Nombres que pasarán a la historia. En Movistar hay mucha imaginación y muchas reuniones para contar lo que ellos ofrecen lo mejor posible. Trabajamos para un público que ha decidido vernos, debemos darles lo mejor. Conjugar cantidad y calidad para recompensar lo invertido y lo que el aficionado merece», concluye Riveras, ya en Qatar, ofreciendo el Mundial 2017 con las mejores herramientas tecnológicas del hoy, ya demasiado antiguas para las que habrá mañana.

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