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EL DÍA DE MAÑANA

Los últimos años del franquismo en las convulsas calles de Barcelona

El director Mariano Barroso usa el contexto político para contar una historia de amor e intriga protagonizada por Aura Garrido y Oriol Pla

«El día de mañana»
«El día de mañana» - MOVISTAR
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Barcelona, 1974. Mientras un grupo de falangistas con camisas azules y banderas preconstitucionales se agolpa a las puertas del juzgado al grito de «¡Viva España!» y «¡Viva Franco!», Carme Román (Aura Garrido) corre a refugiarse en el interior de los tribunales, donde se enfrentará a Justo Gil (Oriol Pla) con quien mantiene, además de una tortuosa relación de amor-odio, con cuentas pendientes. Ambos son dos supervivientes en una España en plena transición que sirve de telón de fondo para «El día de mañana», la nueva serie de Movistar+. Dirigida por Mariano Barroso («Todas las mujeres») y basada en la novela homónima de Ignacio Martínez de Pisón, esta miniserie de seis episodios llegará en julio a la plataforma.

«Es muy curioso porque esta mañana mientras grabábamos esta escena nos han gritado “¡Fuera!” y un actor le ha respondido “Pringado, que esto es una película”», relata el director. «El otro día se asustó un poco la gente porque empezamos a rodar en octubre, coincidiento con el procés y estábamos haciendo escenas con grises, cargas policiales…», recuerda Barroso. Quitando estas confusiones, tampoco han tenido mayores problemas durante las quince semanas que llevan rodando en la capital catalana. «A veces hay paralelismos entre nuestra historia y lo que se está viviendo, pero no van más allá de manifestaciones en dos tiempos convulsos con un origen distinto. Lo de entonces no tenía nada que ver, era una época en la que se venía de la noche oscura del franquismo. En cualquier caso, no es nuestra misión entrar a valorar nada», subraya el productor, Fernando Bovaira («Mar adentro», «Los otros»), que ha trabajado cerca de dos años codo a codo con Movistar+ en el desarrollo de la ficción. «Lo que hay es un retrato de las contradicciones de todos los personajes», insiste.

Pero es precisamente esa fotografía de la época, señalan, la que diferencia esta serie de otras ambientadas en esas mismas fechas. Aquí aparecen los grupos de resistencia franquista, codiciosos empresarios, jóvenes juerguistas de la gauche divine (divina izquierda), policías sin escrúpulos, estudiantes rebeldes… Y todo ello narrado a través de la vida de Justo Gil, un inmigrante aragonés con mil caras. «Se le podría aplicar perfectamente la frase de Groucho Marx de “Estos son mis principios, y si no los quiere tengo otros”. Es un tipo al acecho de la oportunidad, egoísta, soberbio, peligroso, oscuro, pero también muy generoso, que ama la vida. Y cada personaje tiene una visión de él», subraya Pla, que se ha documentado a través de conocidos que vivieron esa época e imágenes del Nodo. «Eran más formales, más machistas, más bebedores y más fumadores», cuenta.

«Fumaban hasta dando las noticias», puntualiza Karra Elejalde, que se mete en la piel de Hermenegildo Landa, un veterano comisario que llega desde Madrid dispuesto a «poner orden». «Es un tío muy culto, que decide crear una cédula para defendernos del aperturismo», señala el actor, muy cambiado físicamente para el papel. Le ayuda el inspector Mateo Moreno (Jesús Carroza), un andaluz que pronto empieza a cuestionarse qué está haciendo en ese contexto.

Aura Garrido, tercera en discordia en ese retrato generacional que completan Justo y Mateo, es Carme Román, una joven «muy de su época» que acaba encontrando su sitio mientras vive «una gran historia de amor y desamor». Pere Ponce, Nora Navas, David Campos y Xavi Sáez, entre otros, completan la estampa de la que era, entonces, la ciudad más abierta de España.