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La receta del éxito de las nuevas series de pago

Los guionistas de la última generación de ficciones explican que se necesitan libertad, tiempo y talento

Alberto Rodríguez dirige una escena de «La peste»
Alberto Rodríguez dirige una escena de «La peste» - Movistar+
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Cualquier productor que busque alumbrar una serie de calidad sabe que debe dar a los creadores y guionistas libertad, tiempo y dinero. En las grandes cadenas generalistas, destinadas a un público masivo y examinadas a diario por la audiencia, no siempre es fácil hacer confluir estos tres elementos. Sin embargo, el mercado español actual ya no se limita a las tres grandes canales, sino que nuevos actores como Movistar, HBO, Netflix e incluso cadenas de pago como Fox y Comedy Central han entrado al juego, dando nuevas oportunidades a los autores.

«El concepto es absolutamente distinto. La plataforma busca crear un buen catálogo. Su negocio es vender líneas de teléfono y tener series que te lleven a elegir su servicio. Las televisiones generalistas venden publicidad: más gente, más audiencia, más publicidad», explican los hermanos Sánchez-Cabezudo, creadores de «La zona». «En Movistar+ no presuponen lo que va a gustar. Su premisa es la misma que con “Crematorio”, nos dejaron hacer y dio buen resultado. Aquí han hecho lo mismo», subrayan los creadores, que han pasado más de un año y medio trabajando en los guiones. «A veces en proyectos con televisiones generalistas, con las que trabajamos encantados, te cortas un poco con el sexo o la violencia, porque están dirigidas a un público más amplio», reflexionan.

De la misma opinión es Rafael Cobos, que firma junto con Alberto Rodríguez «La Peste». «Yo no tenía referencias previas y he trabajado muy a gusto en televisión. Fueron directamente a buscarnos y no nos pusieron ninguna limitación. Casi nos han espoleado para ser más macarras», bromea el autor. Con un presupuesto de más de un millón de euros por capítulo, estos creativos que trabajan desde hace dos años en una ficción ambientada en la Sevilla del siglo XVI podrían ser la envidia del gremio. «No me dijeron que había mucho dinero, pero siempre quieres más. Yo además escribo despacio, reconozco que el músculo de la televisión aún no lo tengo desarrollado», plantea Cobos.

Javier Gutiérrez y Malena Alterio, dos de las protagonistas de «Vergüenza»
Javier Gutiérrez y Malena Alterio, dos de las protagonistas de «Vergüenza»

La nómina de autores de Movistar+ se completa con nombres como Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero («Vergüenza»), Ramón Campos y Teresa Fernández Valdés («Velvet»), Enrique Urbizu («Gigantes»), Mar Coll («Carta al padre»), Cesc Gay («Félix») y Berto Romero («Mira lo que has hecho»), entre otros. «Para nosotros, los creadores son fundamentales. Una misma idea que viene de alguien que no es la productora o persona adecuada no se hace, por muy buena que sea. La decisión se toma sobre guión y es fundamental el talento, sobre todo de guionistas y directores, aunque también de los productores», apunta Domingo Corral, director de ficción de Movistar+, que no descarta trabajar con productoras puras de televisión, más allá de grandes nombres del cine. «Tenemos hasta treinta series en desarrollo, que no quiere decir que salgan todas, y nos atrevemos con todo. Mentiría si digo que he recibido alguna llamada de mis jefes para decirme que no haga algo. No me han puesto límites ni en confianza ni en libertad», apunta.

La mayoría de estas series, además, están producidas en 4K y escritas en formato de 50 minutos en el caso del drama y cerca de 30 en la comedia, cumpliendo con el estándar internacional, una vieja reivindicación de los guionistas. Así, además, se facilita su exportación. «El nivel de ficción que se hace en este país en relación a su coste es impresionante, y hay que hacer un esfuerzo por internacionalizar las series y mostrar con orgullo nuestro talento. Por eso no queríamos solo importar. “La Peste” ya se ha vendido a Sky, “La Zona” y “Velvet” a Beta Films y “Gigantes” a About Premium Content», insiste Corral. «Respecto a Netflix y demás plataformas, hay que saber dónde competir y dónde colaborar. En España, nuestras series solo se verán en Movistar+, pero fuera no hay problemas en llegar a acuerdos», añade.

Por otro lado, al no depender de la audiencia, es más sencillo garantizar su continuidad. «Hay voluntad de continuar con “La Zona”», apuntan los Sánchez-Cabezudo. «Y nosotros ya estamos desarrollando la segunda temporada de “La peste”», revela Cobos. Entre los factores que pesan a la hora de que continúen estarán la audiencia, la fidelidad del cliente, las ventas en el extranjero… «Conocemos a la perfección, sin estadísticas, lo que consume el cliente y los datos de su hogar», puntualiza Corral.

Plataformas y cadenas

A veces, los proyectos comienzan en el abierto y luego se mudan al pago. Y no solo hablamos solo de «Velvet», ya en Movistar+, o «Vis a vis», que pronto comenzará su andadura en Fox. «Apaches», concebida para el abierto y guardada en un cajón, ha sido rescatada por Netflix. «Como productor es curioso, porque tienes ganas de que el producto llegue a la televisión lo antes posible, pero como tampoco va a continuar me lo tomo con paciencia», explica Miguel Sáez Carral, autor también de la novela homónima. Es lógico, reflexiona, que una serie como «Apaches», con una propuesta narrativa tan arriesgada, acabara en una plataforma de pago. «Es curioso, porque la escribí para salir de la televisión y me ha hecho volver a ella», plantea.

También los inicios de «El fin de la comedia», un falso documental sobre la vida de Ignatius Farray escrito por él mismo junto a Miguel Esteban y Raúl Navarro, fueron complicados. «Sabíamos que el tono era tan marginal que nunca se vendería sobre papel y tampoco teníamos un nombre. Así que grabamos un piloto y les gustó. Nos dijeron: «Haced lo que queráis siempre y cuando no os paséis del presupuesto», bromea Esteban, que nunca creyó que llegarían a hacer dos temporadas. Aunque haya distintos caminos, todos confluyen en uno: para cocinar buena televisión hace falta, sobre todo, libertad.