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Netflix, acusada de «embellecer» la prostitución infantil en «Baby»

La serie italiana, centrada en un escándalo de 2014, ha sido criticada por el estadounidense Centro Nacional sobre Explotación Sexual

Alessandra Mussolini, mujer de uno de los implicados en el caso de prostitución infantil
Alessandra Mussolini, mujer de uno de los implicados en el caso de prostitución infantil
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En 2014, Italia siguió con sorpresa y curiosidad la increíble historia sobre prostitución de menores que se desarrolló en Parioli, un barrio burgués y acomodado de Roma, y que implicó a una veintena de personas, incluyendo políticos. Las jóvenes, de entre 14 y 15 años, comerciaban con su cuerpo a tiempo parcial para poder comprarse ropa de diseño y los últimos dispositivos electrónicos. Ahora, Netflix ha visto un filón en ese escándalo y lo usará como inspiración para su tercera producción italiana, «Baby», una serie de ocho episodios que empezará a rodarse este año y ya ha generado cierta polémica.

El estadounidense Centro Nacional sobre Explotación Sexual (NCOSE) acusa a Netflix de tener un doble rasero. «Despiden a Kevin Spacey y luego producen una serie que ensalza la prostitución infantil y llamarla entretenimiento provocativo es el colmo de la hipocresía», explica una portavoz del organismo, que sugiere a la plataforma que cancele la producción de la ficción. «No hay ñiñas prostitutas, solo chicas de explotadas», añade.

El escándalo sexual de Parioli es conocido en Italia como «Baby squillo» («prostitutas infantiles»). El morbo se concentró en un personaje singular: Mauro Floriani, el marido de Alessandra Mussolini, la nieta glamurosa del dictador fascista, actriz, modelo y portada de la versión italiana de «Play Boy». Tras fracasar en su desembarco a Hollywood pese a tener como madrina a su tía, Sophia Loren, Alessandra se dedicó a la política y los debates televisivos, donde se caracterizó por su ferviente defensa de los valores tradicionales de la familia y del fascismo de su abuelo Benito. Cuando Alessandra Mussolini criticaba con enorme dureza la prostitución, en particular de menores, no podía imaginar que su marido, Mauro Floriani, iba a verse implicado en ese enfermizo escándalo de prostitución de menores de Parioli. Después de 26 años de matrimonio con Floriani, Alessandra Mussolini se sintió humillada, echó al marido de casa y se marchó con su madre para proteger a sus tres hijos. Poco después se reconciliaron y el matrimonio abrió una pizzería. Floriani fue condenado a un año de reclusión, una pena pactada. Fue el cliente símbolo del escándalo «Baby squillo», así que su sombra planteará inevitablemente sobre la nueva serie de Netflix, escrita por un grupo de jóvenes escritoras italianas.

ABC se puso en contacto con Netflix, que prefirió no hacer ninguna declaración al respecto. Parece obvio que seguirán con la producción. El morbo está servido.