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Montserrat Alcoverro: «Los actores estamos pasando hambre»

La actriz, que interpreta al personaje de Úrsula en «Acacias 38», repasa para ABC su dilatada trayectoria el mundo de la interpretación que, afirma, está lleno de altibajos

Montse Alcoverro, durante la entrevista para ABC en el restaurante Boga Bar (Madrid)
Montse Alcoverro, durante la entrevista para ABC en el restaurante Boga Bar (Madrid)

Trabajo, honestidad, lealtad y compromiso. Son los cuatro pilares que definen a Montserrat Alcoverro, actriz y firme defensora del talento, de la capacidad del ser humano para emocionar al otro a través de un texto interpretado sobre las tablas, de lucha sin cuartel por la pasión que a uno le mantiene vivo. A Alcoverro (Barcelona, 1959), el gran público la conoce como Úrsula, uno de los personajes más retorcidos de cuantos han pasado por «Acacias 38», la serie de Televisión Española en la que empezó como actriz de reparto pero acabó metiéndose al público en el bolsillo. La intérprete, sin embargo, lleva más de treinta años luchando por un trabajo sin el que, asegura, «no podría vivir». Ni siquiera entrar en bancarrota por sacar adelante su compañía de teatro ha puesto freno a sus aspiraciones. «Haré lo que haga falta para seguir en esta profesión», sentencia.

— Grabar una serie diaria tiene que resultar agotador

Totalmente. La dinámica de este género al que llamamos «culebrón» es muy exigente y requiere de estudio constante. En «Acacias 38» los rodajes tienen lugar desde las siete de la mañana hasta las siete de la tarde. Con estos horarios, el resto del día tan solo queda tiempo para darse una ducha y repasar el texto del día siguiente. El fin de semana, además, está dedicado por completo al estudio.

— Entonces, ¿no queda tiempo para otros proyectos?

Sería imposible. Yo tengo una compañía de teatro, aunque el proyecto está paralizado porque la serie lo exige todo de mí.

— Su gran pasión es, sin duda, el teatro. ¿Ha sido duro poner en marcha su propia compañía?

He montado tres hasta la fecha. Cuando comencé, la idea era hacer tres montajes de teatro de autoría contemporánea y cuyos personajes principales fueran mujeres. Tras sacar adelante «La Esclusa» montamos la «Medea contemporánea», de Heiner Müller, con el fin de representar a las Medeas actuales. Ahora estamos pensando ya en la tercera parte, que no ha arrancado porque me quedé sin posiblidades económicas para sacar el proyecto adelante. Obtener financiación en una compañía de teatro es muy difícil. Mis dos proyectos anteriores me dejaron sin dinero en la cuenta aunque, por fortuna, pasé el casting para interpretar a Úrsula en «Acacias 38».

— ¿Ganarse la vida con el teatro es misión imposible?

Es muy difícil. Llevo 33 años de profesión y el teatro es mi pasión, así que he hecho de todo para poder poner el plato en la mesa mientras me dedicaba a ello. He trabajado en una pollería, he puesto copas, he metido propaganda en buzones... Siempre he hecho lo que hubiera que hacer para poder ser actriz y, además, poder comer. Me moriría si no pudiera estar delante de una cámara o sobre un escenario, es mi vida. En 1978 monté mi primera compañía, un grupo de teatro amateur. Recuerdo que entonces era mucho más sencillo girar con espetáculos que ahora. Hoy en día es muy complicado sacar adelante una gira de teatro pues, entre otras cosas, el maldito IVA nos está sangrando. Además, ahora lo que triunfa más es lo comercial, el espectáculo de divertimento. Eso está bien, claro, pero se están perdiendo los trabajos de implicación, de compromiso social, aquellos que ponen sobre la mesa la realidad que estamos viviendo. Ojalá pudiera vivir de los proyectos que realmente me emocionan. Me he arruinado en tres ocasiones, pero sigo luchando por mi trabajo. Lucharé hasta el final.

— ¿Hay solución al problema?

Creo que hay una posibilidad real de hacer mejor las cosas. Las instituciones deberían de comprender la importancia que la cultura tiene para el ser humano. Evidentemente, todos estamos de acuerdo en que hay que luchar por la Sanidad y la Educación, pero también por la Cultura. Educación, Sanidad y Cultura son los tres pilares básicos para el ser humano. No somos conscientes de la gravedad de lo que nos está pasando y estamos perdiendo una gran oportunidad, la de convertir la cultura en una necesidad.

Nuestra situación es lamentable. Somos cuatro los que sobrevivimos con nuestro trabajo
— Y los actores, ¿han luchado suficiente por no evitar que esto pasara?

Yo estoy muy implicada en la lucha, en las reivindicaciones por obtener mejores condiciones laborales. Nuestra situación laboral es lamentable, no tiene otro nombre. Hoy en día somos cuatro los que podemos sobrevivir de nuestro trabajo. La denominada «clase media» actoral está desapareciendo, esos que antes podían ganarse la vida dignamente con su trabajo. Sinceramente, es raro que no haya más suicidios en nuestra profesión. La gente pasa hambre, son muchos los actores que acuden a Cáritas a por una bolsa de comida para poder sobrevivir.

— ¿Se contrata siempre a los mismos rostros para determinados productos?

Sí, pero es algo que siempre ha pasado en todos los sectores. Ocurre entre los arquitectos, entre periodistas, entre escritores...

— En su caso, ¿han aumentado las barreras por el hecho de ser mujer?

Claro. Súmale a todo un plus si eres mujer, como en cualquier profesión. Estamos en una sociedad muy patriarcal y machista. Todavía hay quien es incapaz de ver que el problema del machismo no es solo cosa de la mujer. Estamos ante un problema universal. Nos están arrebatando nuestros derechos y todos, no solo las mujeres, tenemos que luchar por recuperarlos, por asumir el problema y ponerle remedio. Si no entendemos eso, apaga y vámonos.

Trabajo, honestidad, lealtad y compromiso, son los grandes pilares por los que hay que luchar. A veces me pregunto con qué ojos se mira la vida cuando, por ejemplo, en los consejos de administración de las empresas hay más hombres y mujeres, o cuando en el jurado que decide las subvenciones a determinados guiones son todo varones.

— ¿Y cuando eres mujer y, además, cumples una determinada edad?

Otro plus. Yo, por mi parte, nunca he estado esperando a que el trabajo me llegara, sino que lo he generado por mí misma, algo que todo el mundo debería hacer. Es muy difícil encontrar personajes femeninos con fuerza, y más a cierta edad. En «Acacias 38», eso sí, hay tres actrices mayores de 50 años con personajes fijos y con garra. Doy las gracias a Boomerang por ello, me quito el sombrero. Si la productora no hubiera pensado en personajes como el de Úrsula yo no habría obtenido el trabajo y habría tenido que buscarme la vida de otra forma, como siempre he hecho ya que este trabajo es precioso, pero muy difícil.

«Se ha frivolizado con la profesión, y los actores tenemos gran parte de culpa»
— ¿Qué opinión cree que tiene el público general sobre el gremio?

Creo que el sector está frivolizado y nosotros tenemos gran parte de culpa ya que lo hemos permitido. A veces me molesta cómo algunos actores hablan de un montaje de teatro, de una tragedia, y durante una entrevista dicen que, ensayando, se lo han pasado muy bien y que el público también lo hará. ¿Pero qué están diciendo? No hacemos una tragedia para que el público lo pase bien sino para que se emocione, para que se pregunte sobre la vida, sobre la muerte. No hay que frivolizar con el trabajo porque la interpretación es una profesión muy dura. Al final solo conseguiremos que la gente no tenga el más mínimo cariño por el sector. Piensan que nos divertimos y que, encima, cobramos por ello. Eso no es así. A mí, al menos, me cuesta llegar a final de mes.

— ¿Esperaban el éxito de «Acacias 38»? La legión de fans de la ficción de TVE es espectacular

El crecimiento de la serie ha sido brutal. Conozco muy bien este tipo de producto porque he hecho otros similares. Hay varias razones que explican el éxito de Acacias, pero una de ellas es que es un producto hecho con honestidad. No es una serie pretenciosa. El equipo se deja la piel cada día y todos, absolutamente todos, trabajamos a destajo para sacarlo adelante. Creo que todo eso se transmite a la gente, que el espectador percibe la verdad que hay detrás de cada escena.

— Hace unos cuantos años la franja de sobremesa estaba reservada a productos internacionales, como, por ejemplo, telenovelas colombianas o venezolanas

Es una suerte que se hayan dado cuenta de que tenemos una cantera de profesionales impresionante que no puede desaprovecharse. No solo hablo de actores, sino también de técnicos, guionistas... el nivel es brutal. No sé si importar un «culebrón» es más barato pero, aunque lo fuera, la realidad que retratan dista mucho de la nuestra. El público español agradece que se le cuenten historias cercanas.

— ¿Cómo ve el panorama de la ficción española? Lo cierto es que en los últimos años se están haciendo productos realmente buenos

La calidad es altísima, desde luego, pero debemos de cuidar los productos para que permanezcan, y eso es algo que solo se consigue con dinero. Necesitamos que se invierta en nosotros, en los productos que somos capaces de generar. Ya hemos demostrado que sabemos hacerlo bien, así que espero que nos den la posibilidad de continuar haciendo nuestro trabajo de manera digna.

— ¿Temieron por sus puestos de trabajo tras el incendio del plató de «Acacias 38??

Nunca. Siempre estuvimos tranquilos porque Boomerang [la productora de la serie] nos prometió que la ficción seguiría adelante. Como dice el hashtag que los fans popularizaron, Acacias no se rinde. El equipo trabajó de una forma brutal durante tres semanas para reconstruir los escenarios y al poco tiempo estábamos trabajando.

— Su personaje en «Acacias 38» ha tenido una gran evolución dentro de la serie. ¿Úrsula puede ser peor de lo que ha sido hasta ahora?

Mucho peor. Úrsula es capaz de muchas cosas, y todavía no lo habéis visto todo. La verdad es que es un regalo poder interpretar a un personaje con una continuidad como la que Úrsula está teniendo en «Acacias». Antes era un personaje de reparto que, tras enganchar al espectador, comenzó a tomar más protagonismo. Esto me ha dado la posibilidad de ir conociéndola, de quitarle más capas, de encontrar más matices. Estoy realmente feliz por ello. Y sí, es mala, malísima. Fíjate que para preparar el personaje leí, entre otras muchas cosas, a Maquiavelo.

¿Ha imaginado ya un final para el personaje?

No, no quiero que llegue y espero que no ocurra. Pero solo te digo una cosa y es que, si Úrsula muere, su marcha tiene que ser épica.

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