Mindhunter

David Fincher da el salto definitivo a la televisión

Tras dirigir dos capítulos de House of Cards, su única obra televisiva, Fincher estrena en Netflix Mindhunter, donde vuelve a una de sus grandes obsesiones: la figura del asesino en serie

El director estadounidense David Fincher presenta en Netflix Mindhunter
El director estadounidense David Fincher presenta en Netflix Mindhunter - ABC
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Un repaso a la obra cinematográfica de David Fincher (Denver, 1962), a sus guiones truculentos y oscuros, dotados de profunda agudeza y maestría narrativa, da una idea aproximada del personaje que se oculta tras la cámara. Entre el artista y su obra, es cierto, media siempre un abismo que no se sabe muy bien cuánto abarca. De Fincher se puede decir que es un hombre de vastísima cultura, de hondas inquietudes y de un genuino interés por los tipos humanos más extremados: desde el creador de Facebook y gurú del nuevo capitalismo Mark Zuckerberg en La red social hasta el anarquista colérico y enemigo de la civilización que es Tyler Durden en El club de la lucha.

Pero es el asesino en serie, el criminal metódico y concienzudo, el personaje que más ha fascinado a Fincher, y también el motivo que articula su salto a la pequeña pantalla. Mindhunter, la historia de dos policías federales que se entrevistan con asesinos en serie por todas las cárceles de EE.UU, es la serie estrenada hoy en Netflix con la que Fincher entra de lleno en el formato televisivo, donde hasta el momento solo había dirigido los dos primeros capítulos de House of Cards.

Aunque los premios llegaron tarde, a partir de El curioso caso de Benjamin Button (2008), fue en la década de los 90 cuando filmó las películas que inauguran el estilo Fincher, una reedición del clásico cine negro tamizada por una potencia visual abrumadora. Seven es la cinta por antonomasia que revolucionó el cine de los 90 y la obra cumbre de Fincher, un inquietante thriller con una estilizada presentación estética. Luego vino El club de la lucha, adaptación de la novela homónima de Chuck Palahniuk, con la que volvió a demostrar su vigor cinematográfico y convirtió a Tyler Durden, encarnado por Bradd Pitt, en un ídolo de masas para estampar camisetas y compartir sus frases en redes sociales.

En la misma línea de cine de suspense y misterio, fue dirigiendo sucesivamente La habitación del pánico (2002) y Zodiac (2007), compaginando sus largometrajes con la dirección de videoclips para artistas como Madonna, Aerosmith, Michael Jackson o los Rolling Stones.

De 2008 en adelante comienza a ver reconocida su obra con prestigiosos galardones gracias a dos películas: El curioso caso de Benjamion Button y La red social. Por la primera recibió en 2008 tres premios a mejor director: el Óscar, el BAFTA y un Globo de Oro. En 2010 repitió el mismo triplete por su biopic del fundador de Facebook.

Las reticencias que Fincher pudiera tener hacia la pequeña pantalla se esfumaron en 2013, con el boom de las series y la posibilidad de explorar novedosos formatos narrativos. Junto a Kevin Spacey, se lanzó a producir House of Cards, un drama político sobre los impulsos maquiavélicos de un congresista para hacerse con el poder. El mismo Fincher fue el encargado de dirigir los dos primeros capítulos.

De este modo, Fincher se convierte en uno más de la ola de grandes directores de cine que se pasan a las series. Woody Allen, por ejemplo, dirigió para Amazon Crisis en seis escenas, con una factura más bien pobre. Paolo Sorrentino, que ha firmado películas como La gran belleza, dirige para HBO El joven Papa. Danny Boyle, director de Trainspotting, es otro de los grandes directores que se ha pasado a la televisión sin cosechar buenas críticas.

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