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Por qué merece la pena adentrarse en la «sucia» «Catedral del Mar»

La serie histórica basada en la novela homónima de Ildefonso Falcones se estrenó el miércoles en Antena 3 y arrasó con casi cuatro millones de espectadores

Daniel Grao
Daniel Grao - ANTENA 3
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La búsqueda incansable de socios para construir una superproducción, un primer baile de protagonistas masculinos, varios meses de rodaje con centenares de actores, más de 4.000 figurantes y casi dos años esperando su momento en el cajón de Antena 3. Levantar a serie «La Catedral del Mar», que se estrenó este miércoles en Antena 3 y que estará pronto en Netflix, ha sido un trabajo casi tan titánico como lo fuera en su momento construir la iglesia de Santa María del Mar sobre la que gira la historia.

El equipo, a las órdenes de Jordi Frades, está formado por Michelle Jenner, Aitor Luna, Andrea Duro, Natalia de Molina, Daniel Grao y José María Pou, entre otros, recibió a sus primeros fieles: casi cuatro millones de espectadores (22,4% de cuota de pantalla). Pero, además de la épica y el morbo por ver una serie que lleva tanto tiempo guardada, hay otras razones (sin spoilers o destripes) para ver esta superproducción del equipo de «Isabel».

- Una base sólida. Seis millones de personas en todo el mundo compraron la novela homónima de Ildefonso Falcones y era difícil cumplir las expectativas de los lectores. Sería entendible que estos se acercasen con cierto recelo a la versión televisada, pero Jordi Frades y su equipo han logrado ser fieles al original dándole un buen ritmo televisivo. Al igual que el libro, «La catedral del mar» es una serie muy entretenida y ágil, aunque a esto ayuda también tener episodios de 50 minutos.

- Es atrevida pero no explícita. Frente a otras series sobre la Edad Media que muestran unas calles impecables y unos comportamientos heroicos de sus protagonistas, «La Catedral del Mar», como dijo Michelle Jenner, es una serie sucia: las calles, los protagonistas, no visten ropas impolutas. Y tampoco se corta en el contenido. No esconde violaciones, depresiones y maltratos, aunque tampoco es explícita.

-Exteriores que brillan. Extremadura, Castilla-La Mancha, Barcelona, Madrid y Castilla y León, entre otros, sirvieron como escenario para esta serie, rodada en un 80% en exteriores. En esas escenas es donde más se nota que «La Catedral del Mar» tiene algo más de presupuesto que otras series españolas de prime time. El problema llega en los interiores, donde un espectador avanzado sí puede llegar a notar que la piedra no es tan sólida como debería y algún fondo no destacan precisamente por su invisibilidad.

-Actores en castellano moderno. Daniel Grao y Natalia de Molina se meten perfectamente en la piel de sus personajes, que se toman la licencia artística de hablar un castellano moderno. Mención aparte merecen los niños, sobre todo Hugo Arbués y Lucía Díez, a la que vemos más mayorcita en «La otra mirada», que borda el papel de la repelente Margarita Puig. Tendrán que dar paso pronto a Aitor Luna, Michelle Jenner y Silvia Abascal, a los que han puesto el listón alto.

-Las batallas, la prueba de fuego. Uno de los mayores retos a nivel de producción será reproducir de forma creíble las batallas que se suceden a lo largo de la historia. Ahí veremos si las historias del medievo han venido para quedarse. Y sin dragones.