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El lado más íntimo de Ava Gardner, la diva que inventó el «after» en Madrid

La actriz Debi Mazar da vida al «animal más bello del mundo» en «Arde Madrid», la serie de Movistar+ que se graba estos días en la capital

Grabación de Arde Madrids
Grabación de Arde Madrids - MOVISTAR+
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«¡Ava, una sonrisa!», «¡Mira a esta cámara!», «¡Bienvenida a España!» gritaba la prensa mientras Ava Gardner sonreía, posaba con ese aura que solo tienen las divas de Hollywood y bromeaba con Samuel Bronston, productor de «55 días en Pekín», película cuyo rodaje se anunció en ese exclusivo evento informativo. La escena, que se produjo en realidad a principios de los sesenta, volvió a recrearse hace unos días en el madrileño Hotel Intercontinental (entonces el Castellana Hilton, donde se alojó la actriz varias veces) para la serie «Arde Madrid», una ficción creada por Paco León y Anna Rodríguez para Movistar+ que retrata los locos años de Ava Gardner (Debi Mazar) en Madrid desde el punto de vista de sus criados (Inma Cuesta, Anna Castillo y el propio Paco León, entre otros).

«Pero la serie no es una biografía de Ava, un personaje inabarcable», advierten sus creadores a los mismos periodistas (entre ellos la redactora que firma estas líneas) que, caracterizados como en los años sesenta, habían viajado en el tiempo minutos antes para participar en la rueda de prensa de «55 días en Pekín». Este evento, junto con el bautizo de Antonio Flores y el suicidio de Hemingway, serán los tres únicos acontecimientos históricos que aparecerán en la serie. «Queríamos que el foco estuviera en los criados. Eso sí, el contexto es riquísimo, porque ellos viven en casa de Ava Gardner, se acuestan a las tantas, viven lo mismo que ella, la acompañan, conocen a sus relaciones.. Está más centrado en el lado íntimo de la estrella y su convivencia con el general Perón (Osmar Núñez). Sus peleas están más que documentadas», añade León, fascinado también con todo el mundo gitano, de bailaores, fiestas y anticuarios, que aparecerá en varias tramas de la ficción.

«Ava creció en Carolina del Norte, rodeada de afroamericanos, y siempre se sintió muy cómoda con gente de todas razas y niveles sociales. Prefería estar en la cocina que posando con un cóctel. Era muy auténtica y curiosa, con ganas de conocerlo todo. Descubrió Madrid gracias a su trabajo y un pene», insiste la norteamericana Debi Mazar, más interesada en retratar el lado más vulnerable de la estrella. «Ambas tenemos curiosidad y pasión por la vida, aunque yo no soy ni tan alta ni tan delgada», reconoce entre risas.

De Ava a Debi

Poco le importó a Paco León y a Anna Rodríguez que el parecido físico entre Mazar y Gardner no fuera exacto. «La vi en Instagram y pensé que debía ser ella. Un director de casting americano nos mostró después a chicas que se parecían más, pero no tenían su alma. Ava es un espíritu y queríamos ver eso: una señora ávida de comida, bebida y sexo. Y eso lo traía Debi», recuerda León. «Tampoco hay tanta diferencia de edad...Ava tenía menos de 40 años, pero con su nivel de alcohol estaba muy vivida», bromea. «Decían que ella inventó el "after" (fiestas tras el cierre de las discotecas de madrugada) en Madrid», dice Castillo.

«El puente para llegar hasta ella fue Rossy de Palma. Coincidieron en una fiesta y le pedí que le hablase del proyecto», añade el director. Semanas más tarde, Mazar leyó el guión y le encantó. Incluso logró el «beneplácito» de Frank Sinatra, que cuando conoció a Mazar hace años le dijo que le recordaba a «su Ava».

«Es curioso, porque Debi está viviendo su amor por España como Ava, con atracones de cocido, visitas a tablaos... Ella mantiene que va a intentar adelgazar, aunque no se lo hemos pedido, y cada vez que lo dice sube otro kilo», confiesa Rodríguez entre risas. Mazar, como muestra en su cuenta de Instagram, está aprovechando su estancia en la capital para conocer el Retiro, el Ritz (del que expulsaron a Ava Gardner) e incluso la mercería Pontejos. «Tenemos que renovar ya por una segunda temporada, porque Ava descubrió Madrid pero a Debi todavía le quedar dar una vuelta más larga», ironiza Inma Cuesta. A esto hay que sumar las exclusivas localizaciones en las que graban: el bar Chicote, el tablao flamenco Villa-Rosa, la plaza de toros de Las Ventas y el Restaurante Lhardy, entre otros.

Criados en blanco y negro

La «dolce vita» de Ava Gardner mostrará a sus criados que era posible una vida distinta a la que marcaba la dictadura franquista. «Ana Mari es coja, virgen y analfabeta sexual y emocional. Trabaja en la Sección Femenina, pero cuando conoce a Ava transforma su manera de pensar», plantea Cuesta, orgullosa de haber incorporado «mucho de su pueblo» al personaje. «Pilar también descubre gracias a ella que hay más opciones vitales. Ava tuvo una criada a la que cuidó mucho y que le acompañó hasta su muerte. Ese es mi papel», añade Castillo.

Para transportar mejor al espectador a esa época, Paco León y Anna Rodríguez decidieron grabar los ocho capítulos de «Arde Madrid» en blanco y negro. «Somos muy fans de la comedia americana de esos años, de Billy Wilder y Berlanga, y parecernos estéticamente a nuestros referentes es genial», reconocen. Esperan que su acogida sea buena dentro y fuera de nuestras fronteras: «Es una serie muy bilingüe, con personajes internacionales. Además, la visión que se da de España interesa fuera: mucho flamenco y mucha fiesta», sentencia León.