«Atípico», cuando el autismo es la trama estrella de una serie

Varios expertos afirman que la imagen que se ofrecía desde la ficción estaba basada en «mitos»

Fotograma de «Atípico»
Fotograma de «Atípico» - NETFLIX
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Retraídos, pero sobradamente inteligentes. Sherlock Holmes, Sheldon Cooper («Big Bang Theory») o la doctora Brennan («Bones») son algunos ejemplos del Trastorno del Espectro Autista (TEA), como el Síndrome de Asperger, que han dado las series. Pero muchos de ellos «están basados en mitos». «El tratamiento es excesivamente estereotipado», asegura Ruth Vidriales, de Autismo España. «El Asperger no solo aparece en grandes genios», dice José Antonio Peral, director técnico de Asperger España. «Ni se aíslan voluntariamente. Lo hacen porque tienen dificultades para la interacción social», matiza Vidriales.

Netflix ha intentado mostrar la realidad del autismo con «Atípico». Sam (Keir Gilchrist) es un chico de 18 años recién cumplidos que intenta sobrevivir a ese salto que supone cumplir la mayoría de edad con una dificultad añadida. «Lo que coloquialmente llamamos “autismo” hace referencia a un conjunto de condiciones del neurodesarrollo que se manifiestan través de alteraciones en la comunicación social unido a una falta de flexibilidad cognitiva y comportamental», explican desde la Confederación de Autismo Fespau. Sam tendrá que enfrentarse al instituto, a las chicas y a su primer trabajo. Sin embargo, entre el 70 y el 90% de las personas con TEA están desempleadas, según Autism & Work. «Personas como Sam suelen ser muy efectivas en su trabajo, pero tienen complicaciones para relacionarse con sus compañeros o entender las normas sociales no explícitas», reflexiona. Este trastorno hace que algo tan simple como hacer un trabajo en equipo sea una durísima tarea. Pero no solo para el usuario, también para su propia familia.

Mientras Sam emprende un emotivo viaje de autodescubrimiento de ocho capítulos, el resto de su familia tendrá que lidiar con el cambio que también habrá en sus propias vidas. La pregunta que se hacen es qué significa realmente ser «normal». «Las familias necesitan apoyo para entender qué significa el autismo y conocer las herramientas necesarias para afrontar diversas situaciones vitales», asegura Vidriales. Sin embargo, corren el riesgo de la sobreprotección. «Cuando uno es padre de un hijo que tiene dificultades, la respuesta puede ser sobreprotegerlos», apunta Peral.

Ficciones como «Atípico», además de las ya estrenadas «The Big Bang Theory», «Parenthood» y «Community» favorecen «la visibilidad de la gran diversidad de necesidades, manifestaciones y realidades (de ahí el concepto de espectro) que hay y esto siempre es positivo», aseguran los expertos de Fespau. Sin embargo, lo primero que debería mejorar es el conocimiento médico de este trastorno. «El número de personas con autismo se ha multiplicado gracias a que cada vez se identifica mejor y más pronto. Eso ha provocado que haya menos servicios y apoyos de los necesarios», reflexiona Vidriales.

Esta sensibilización es la que hay que trasladar al resto de la sociedad, empezando por las aulas. «La información no modifica comportamientos. Lo que genera un cambio es una formación bien compensada», asegura Peral. «Ser diferente no es ser peor».

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