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Oti Rodríguez Marchante - Premios Oscar 2018

La mujer, lo otro y lo mexicano

No hay ni el menor rastro de «lo mexicano» en la película de Guillermo del Toro que ha ganado el Oscar, «La forma del agua», como no lo había en las que lo ganaron de Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu. Eso lo encontramos en pues en cuerpo y alma en la Mejor película de animación, «Coco»

Una escena de «La forma del agua», gran ganadora de los Oscar 2018
Una escena de «La forma del agua», gran ganadora de los Oscar 2018 - ABC
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No hay ni el menor rastro de «lo mexicano» en la película de Guillermo del Toro que ha ganado el Oscar, «La forma del agua», como no lo había en las que lo ganaron de Alfonso Cuarón («Gravity», 2014) y Alejandro González Iñárritu («Birdman», 2015, o 2The Revenant», Oscar al Mejor Director en 2016). Lo cual no le quita subrayado al hecho de que «el cuerpo de Hollywood» tiene sus antenas sintonizadas a la música social que quiere que se escuche. Y aunque no era éste, en esencia, el año hollywoodiense de lo mexicano, sino de las mujeres, ese agua sin forma aparente que es el voto de los académicos ha preferido premiar al mexicano Guillermo del Toro que a la otra película favorita, «Tres anuncios de las afueras», la historia de una mujer fuerte, Frances McDormand, en su lucha contra el abuso y la dejadez de la justicia.

En fin, que como Hollywood pocas veces se equivoca, hay que suponer que el gran premio a «La forma del agua» no es por «lo mexicano» de Guillermo del Toro, sino por su magnífico, delicado y luchador retrato de lo femenino, encarnado en su fronterizo y pasional personaje por Sally Hawkins (con la punta belicosa de Octavia Spencer). En cualquier otro año que las antenas hubieran sintonizado otros aires, la película de Christopher Nolan «Dunkerque» hubiera tenido opciones al oro, en vez de a la metralla.

Pero Frances McDormand consigue su merecido Oscar, aunque sólo sea para poner en pie a todas las candidatas presentes en la ceremonia de entrega, y aunque para ello hayan dejado de premiar a otras cuatro interpretaciones y mujeres que son todo el envoltorio y el contenido de su película: además de Sally Hawkins, Margot Robbie es «Yo Tonya», Saoirse Ronan es «Lady Bird», y Meryl Streep es lo grande de «Los archivos del Pentágono». Curiosamente, y aunque Frances McDormand es la carne que humea en la brasa de «Tres anuncios en las afueras», la especia, el toque distinto, lo insólito, se lo procura el personaje y la impresionante interpretación de Woody Harrelson, ese sheriff teñido con tres colores, pero la Academia ha decidido otorgarle ese Oscar secundario a su ayudante, Sam Rockwell, buen trabajo pero a mucha distancia de la complejidad y profundidad del titular de la placa. Tan injusto como infructuoso (tonto) es pretender anteponer el propio gusto al de miles de académicos, pero en este caso creo que merece la pena pasar por tonto y sostenerlo.

Todas las actrices secundarias eran principales en su película, madres musculosas, hermana gobernanta, amiga abrelatas… Allison Janney, como madre Cruella de la patinadora Tonya, ha alargado la mano más que las otras candidatas. Y también deja una idea de en qué consiste la fuerza imparable de la mujer (busquen esa fuerza en «Dunkerque» y sabrán por qué no era su año). Y por qué, además de otras cualidades, la chilena «Una mujer fantástica» ha ganado el de Mejor película en lengua no inglesa.

La forma del agua, las formas de lo femenino, la permeabilidad a «lo otro»…, eso buscaba el cuerpo de Hollywood y sus antenas este año. Y también lo mexicano, pero ¿dónde está?..., pues en cuerpo y alma en la Mejor película de animación, «Coco», que sí es una disolución perfecta de lo mexicano en el agua que le gusta beber a Hollywood.