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Oscar 2018

El emotivo discurso feminista de Frances McDormand: «No habléis con nosotras en las fiestas, habladnos en los despachos»

La actriz puso en pie a todas las nominadas para reclamar el aplauso para el sector femenino de la gala

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Insípida como resultó la 90º gala de los premios Oscar, previsible hasta el extremo y falta de estímulos en la puesta en escena, la intervención de la ganadora al galardón para la mejor actriz, Frances McDormand, aportó la única porción dulce que llevarse a la boca.

Y no fue hasta que abrió la boca para repartir agradecimientos por la estatuilla que mejoró el asunto, pues partía como favorita en estos Oscar 2018 y como tal terminó encumbrada. No faltaron alusiones a la causa feminista durante las casi cuatro horas que duró el evento, pero todo lo pronunciado antes de que le llegara el turno a la protagonista de «Tres anuncios en las afueras» se diluirá en el tiempo sin remedio.

Si bien pisó el escenario con la misma cara pétrea que le valió el Oscar, a McDormand se le aceleraron pulso y respiración cuando llegó el momento de dar cuerda a su voz. Desde los Coen hasta los padres y madres feministas que por tan buenos cauces educan a sus retoños para que hoy tengan hueco en discursos puramente feministas.

[Consulta nuestro especial de los Oscar]

Con la voz a medio templar, la ganadora de dos premios Oscar –ya alzó el primero hace once años por su buen hacer en «Fargo»– reclamó a todas las nominadas que se pusieran en pie, tal y como estaban ella y su resplandeciente estatuilla dorada sobre el escenario. «Puedo decirle a todas las mujeres nominadas que se levanten, todas las compositoras, productoras, escritoras, actrices, todas: levántense», clamó.

«Todas tenemos proyectos e historias que contar. No nos preguntéis estando de fiesta, llamadnos durante la semana e invitadnos a vuestra oficina», bramó, antes de apuntar dos palabras con las que querría sellar su intervención: «inclusion rider», o lo que es lo mismo, una petición expresa para que la Academia se arremangue e imponga la inclusión de claúsulas en los contratos de las películas para que deba haber un balance equitativo en materia de género y raza.

Las lágrimas visitaron su rostro y el de varias de las apeladas, conscientes de que en esos segundos se estaba gestando la estampa más valiosa de estos Oscar. La que hará que una imborrable mueca incómoda quede moldeada como el gesto más combativo de la noche.