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Gary Oldman: «Esta era mi última oportunidad»

El británico se hizo con la estatuilla por su papel de Churchill en «El instante más oscuro»

Gary Oldman gana el Oscar a mejor actor por interpretar a Churchill en «El instante más oscuro»
Gary Oldman gana el Oscar a mejor actor por interpretar a Churchill en «El instante más oscuro» - REUTERS
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Gary Oldman (1958) ha tenido que vestirse de mito para instalarse en el Olimpo de Hollywood. El actor se alzó con el Oscar al mejor actor por su interpretación de Winston Churchill en «El instante más oscuro». Emocionado, el británico se subió al escenario para dedicar el galardón a su madre, que cumplirá 99 años dentro de unas semanas: «Gracias por tu amor y tu apoyo. Pon la caldera, que voy con un Oscar». Más tarde, ante los periodistas, el intérprete celebraba un reconocimiento doblemente satisfactorio. «Ganar un Oscar por este papel tiene un especial significado porque lo he hecho interpretando al que puede ser uno de los mejores presidentes que ha tenido Inglaterra en toda su historia. Y hacerlo en esta compañía de actores ha sido una experiencia inolvidable, una de las mejores de mi carrera», confesó.

Oldman comentó la complejidad de su personaje en las horas más difíciles de su vida: el lado más humano de un hombre histórico. «Parte de la película refleja las dudas de Churchill, pero esas inseguridades y miedos, a veces, surgen de las buenas intenciones», explicó. Y es que el momento que retrata la cinta es crucial para la vida de Churchill, pero también para la historia contemporánea. «Cuando estás en una posición como la suya en 1940, teniendo que enviar 4.000 hombres a su muerte para salvar a 300.000, es posible que no puedas dormir bien. Yo no podría, especialmente la noche antes de enviar a esos 4.000 hombres a las playas de Francia», recordó.

El peso de la historia

El actor no se cortó a la hora de dar alabanzas a su personaje, por quien guarda un especial afecto que el premio no ha hecho más que agrandar. En el momento de la pregunta inevitable -«¿Qué diría Churchill a los políticos de hoy?»-, Oldman no dudó en que se mostraría crítico, al tiempo que lamentó la forma en la que hemos olvidado nuestro pasado. «Dios mío. Creo que les daría una buena charla. Él era un gran creyente en el valor de la historia, estudiaba y aprendía de la historia, pero ya no enseñamos historia. Ya nadie sabe nada, ni los estudiantes de la universidad de hoy en día saben quién era realmente Winston Churchill. No tenemos ni idea de nuestra historia».

Antes de despedirse, casi como un canto de cisne, Oldman entregó el relevo a las nuevas generaciones de intérpretes, que materializó en la figura de Timothée Chalamet, el joven que optaba al mismo galardón que él por «Call me by your name». «Es un chico encantador con un talento inmenso, a quien le he dicho esta noche que no se preocupe porque le volveremos a ver nominado. Esta es mi última oportunidad, pero él tiene muchas por delante», concluyó.