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«Winchester: La casa que construyeron los espíritus»: El fantasma de Helen Mirren

La veterana actriz se enfrenta a su primer trabajo en el género de terror: «No quiero aburrir al público, quiero sorprender»

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¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este? Sería la pregunta adecuada para Helen Mirren después de ver la película de terror que estrena este viernes, «Winchester: La casa que construyeron los espíritus». Aunque después de los Oscar, donde ejerció de azafata de la moto acuática que regalaron, la respuesta es que la británica intenta atraer la atención por todos los medios. «Esta es mi primera película dentro del género porque nunca me he sentido tentada por ellas. Me gusta protagonizar diferentes tipos de proyectos porque como actor quiero reinventarme, no aburrir al publico, sorprenderles», defiende la intérprete, de 72 años, que da vida a una excéntrica heredera de la famosa compañía de rifles Winchester. «Las películas de miedo me asustan, me provocan ansiedad y me sugestiono. En este caso, me atrajo la vida de Sarah Winchester».

«Winchester: La casa que construyeron los espíritus» está dirigido por los hermanos Spierig y retrata el misterio de la casa en la que vivió Sarah, donde se acumulan los espíritus de todos aquellos asesinados con un rifle Winchester. «Leyendo sobre la historia cuesta distinguir la realidad de la mitología que se ha creado a su alrededor, pero, sin duda, era una mujer muy extraña y eso despertó mi curiosidad», revela la actriz.

La residencia real en la que se basa el filme se encuentra en un tramo aislado de San José, California, y es llamada «la casa más embrujada del mundo». Construida por Sarah durante el duelo por su marido, se levanta siete pisos de altura en los que caben cientos de habitaciones. Pero Sarah no la construyó para sí misma, ni para su sobrina (Sarah Snook) o para el doctor Eric Price (Jason Clarke), lo hace como una prisión para los cientos de fantasmas vengativos que la amenazan, según la leyenda sobre la que se escribió el filme: «No sé si creo en fantasmas, he oído muchas versiones pero no lo tengo claro. Para mí, Sarah era una mujer de profundos sentimientos que se preocupaba por los demás. Existe una gran contradicción entre el carácter de Sarah y la fuente de su fortuna, lo que le provocó su obsesión».

Un hogar de premios

En el caso de Mirren, la ampliación de su casa es para guardar su colección de premios. «He decidido construir una extensión donde voy colgando todos los discursos de aceptación que he dado, así los visitantes se ven obligados a halagarme (bromea). Tengo una casa en Londres y otra en Los Ángeles, voy dejando mis premios en un lado y otro del Atlántico», sentencia entre risas.

La actriz británica, con cinco décadas de carrera a sus espaldas, reconoce que lo ocurrido este año con el #MeToo le ha sorprendido. «Es sensacional ver que finalmente estamos cambiando. Lo que ha pasado en Hollywood se está contagiando a otras profesiones, es un cambio cultural. Triunfar en esta profesión es difícil, yo nunca le he dicho a nadie que siga adelante porque terminaría triunfando, porque no es el caso. Demasiadas personas han desperdiciado sus vidas persiguiendo un sueño que es como ganar la lotería, muy, muy difícil. El consejo que doy a las nuevas generaciones es intemporal: nunca seas un estúpido. La gente joven es muy valiente porque a veces creen que lo saben todo y en realidad no saben nada», remata.