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El trágico pasado de Marguerite Duras, un amor a la sombra de los nazis

El biopic «Marguerite Duras. París 1944» adapta la autobiografía de la emblemática novelista en la que relata sus vivencias durante la Segunda Guerra Mundial

La actriz Mélani Thierry
La actriz Mélani Thierry
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Militó en el Partido Comunista, de donde fue expulsada por disidente. Formó, junto a François Mitterrand, parte de la Resistencia francesa contra la ocupación nazi, pero su grupo cayó durante una emboscada. Testigo de la detención y deportación de su marido durante la Segunda Guerra Mundial, entabló relación con un agente de la Gestapo, un oscuro y ambiguo episodio que la persiguió durante décadas, hasta que cuarenta años después se desahogó recordando su pasado. Nacida en la Indonesia china, Marguerite Duras (1914-1996) sigue estando vigente más de dos décadas después.

En lugar de una relectura, el director galo Emmanuel Finkiel ha optado por las imágenes. A través de la actriz Mélanie Thierry, que interpreta a la novelista, revive la juventud de la escritora en la película «Marguerite Duras. París 1944», adaptación de la novela «El dolor», un ejercicio de memoria en el que la novelista, cuarenta años después del París ocupado, recordó cómo fue la amarga espera de su marido, por entonces en el campo de concentración de Dachau.

La protagonista del filme, que para el visceral papel prefiere huir de «lo académico» y buscar «un vínculo con las emociones del personaje», reivindica la importancia de no olvidar el pasado, porque, explica, todavía se perciben sus ecos en el presente, «con el creciente poder de los partidos extremistas». «Esta historia habla de un desorden tremendo de pensamiento y emociones, un dolor muy intenso, sin trampa ni cartón. Es algo que no se puede fabricar, por eso, para entenderlo, hay que buscarle una conexión», cuenta Thierry en una entrevista con ABC.

Rebuscar en las entrañas de Marguerite Duras no solo sirve como homenaje a la figura de «una de las primeras mujeres que fueron tomadas en serio, una escritora que no envejece». Además de la desesperada experiencia de la emblemática novelista, autora también de «Hiroshima, mon amour», esta película es también un «testimonio sobre el conflicto moral y político de la justicia en una época de vencedores y vencidos», un ejercicio de verdad sobre «una Francia rota».

Y una historia muy personal para el propio director, que sufrió una experiencia similar a la de Marguerite Duras. «Toda su familia murió en los campos de concentración, el único que se salvó fue su padre, siempre esperando volver a ver a sus familiares. Es algo que queda marcado en lo más profundo de uno mismo y deja rastro a lo largo de diferentes generaciones. Esa idea de la espera es algo que Emmanuel pudo observar en su padre toda su vida, por eso habla de una forma tan íntima del tema», reconoce Mélanie Thierry.