«Toni Erdmann» arrasa en los Premios del Cine Europeo, que se olvidan de Almodóvar

La película alemana se lleva todos los galardones importantes que entrega la academia continental. España no logra ningún reconocimiento en la gran noche de la industria comunitaria

El equipo de «Toni Erdmann» festeja su triunfo en el escenario tras la entrega de los 29º Premios del Cine Europeo
El equipo de «Toni Erdmann» festeja su triunfo en el escenario tras la entrega de los 29º Premios del Cine Europeo - EFE
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Si en la Europa política manda Alemania, en la Europa cultural no podía ser menos. La película «Toni Erdmann», escrita y dirigida por Maren Ade, arrasó en la ceremonia de entrega de los 29º Premios del Cine Europeo. No fue una sorpresa, más bien un reconocimiento merecido a «una película excepcional», como la definió Oti R. Marchante tras la expectación que la cinta despertó en Cannes. La academia, con base en Berlín y mayoría alemana entre sus miembros, apostó sobre seguro dando un baño de premios a sus compatriotas de «Toni Erdmann» (Mejor directora, mejor película, mejor guión, mejor actor y mejor actriz; las cinco en las que estaba nominada) en detrimento de sus competidoras, entre las que destacaban «Julieta», de Pedro Almodóvar; «Elle», de Paul Verhoeven y «Yo, Daniel Blake», de Ken Loach, que se quedaron en blanco.

«Toni Erdmann» fue lo más escuchado de la noche. Un título que impidió que desde el escenario del Forum Nacional de Música de Breslavia se escucharan los nombres españoles de Javier Cámara, Adriana Ugarte o Emma Suárez, las opciones patrias en la categoría de actuación. Sandra Hüller, protagonista femenina de «Toni Erdmann» y Peter Simonischek, el masculino, se llevaron a Alemania el honor que les reconoce como los mejores intérpretes del continente.

El resto de nominados españoles tampoco encontraron la fortuna del premio. Los españoles Alberto Vázquez y Pedro Rivero estaban nominados con «Psiconautas» a mejor película de animación, pero la suerte fue esquiva con la península y el galardón acabó en las manos suizas de Claude Barras, director de «My Life as a Zucchini». Tampoco hubo suerte en la categoría de mejor cortometraje. Y eso que dos producciones españolas, «El adiós», de Clara Roquet y «Tout le monde aime le bord de la mer», de Keina Espiñeira, estaban entre las 15 nominadas. «From My Window In Aleppo», una coproducción holandesa y siria sobre la barbarie de la guerra civil en aquel país, se alzó ganadora. Su guionista, Issa Touma, con base en la ciudad asediada, dio uno de los discursos más emocionantes -y uno de los pocos breves- de la noche.

Otro de los momentos intensos, de esos que ponen la piel de gallina y mantienen largos aplausos, fue el homenaje que el presidente de la Academia de Cine Europeo, Wim Wenders, dedicó al director polaco Andrzej Wajda (ganador del Oscar de Honor en el año 2000). Dieciseis años después, y con la excusa de la ceremonia en Breslavia, Europa rindió honores al «padre que fue para muchos de los cineastas europeos».

El actor Pierce Brosnan recoge el galardón de honor
El actor Pierce Brosnan recoge el galardón de honor- EFE

Tras la emoción llegó el glamour, el instante que iba a atrapar la mayor parte de los flashes de la noche: Pierce Brosnan con el premio de honor a su carrera. Le presentaron recordando su compromiso con el cine europeo y su faceta social, y durante cerca de un minuto tuvo que aguantar una lluvia de aplausos mientras solo podía dar las gracias a los presentes. En su discurso repasó su vida, desde sus primeros pasos en la industria hasta el papel de James Bond: «Desde que crecí he estado soñando con películas y ser actor. Es un gran honor este premio», dijo el irlandés, que cerró su intervención con un emotivo consejo a la audiencia: «Hacer películas desde el corazón».

Y desde el corazón salieron las palabras que Ángela Molina dedicó en francés a Jean-Claude Carrière. El actor y guionista, omnipresente en las horas previas a la ceremonia, recibió el reconocimiento a los logros alcanzados a lo largo de su carrera. Una carrera que, a sus 85 años considera activa, ya que en el escenario no dudó en recordarle a Pedro Almodóvar que todavía no han trabajado juntos.

Política, nacionalismos y Europa

Durante la jornada del sábado, el director español Pedro Almodóvar y Paul Laverty, guionista de «Yo, Daniel Blake», se preocuparon en marcar las diferencias entre «la Europa cultural y la Europa política». Una diferencia evidente en vista del tono reivindicativo de la gala, marcado por el apoyo a la unidad de Europa y contra el nacionalismo que divide. «Europa tienen un futuro claro, limpio y brillante» desde la unidad, defendió el alcalde de Breslavia en su discurso de apertura. Lo hizo con la mente presente en el partido del gobierno, cercano a movimientos ultranacionalistas.

Y en ese tono llegó la presencia de una «Pussy Riot» en el escenario. Maria Alyokhina, uno de los rostros visibles contra Vladimir Putin, pidió el apoyo de los presentes al cineasta opositor ruso Oleh Sentsov, condenado a 20 años de prisión.

Después, y durante la ceremonia, más referencias a la Europa social y solidaria, con especial atención a los refugiados, a la inmigración y contra las desigualdades. El premio a mejor documental es una buena muestra de ello. Se lo llevó «Fuego en el mar», que retrata el drama de la inmigración en Lampedusa. Su director, el eritreo Gianfranco Rosi, pidió desde el escenario del Forum Nacional de Música de Breslavia la existencia de un mundo sin barreras y sin los intolerantes. «Muchos países olvidan sus historia».

A falta de premios, nuestro país puso el sentido del humor. Carlos Areces rebajó el ambiente de emoción y política con el discurso más divertido -y agradecido por los presentes con verdaderas carcajadas- que se pudo escuchar en Breslavia. Un momento para la historia de una ceremonia que se olvidó de premiar al cine español.

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