Wonderstruck

Todd Haynes, el mago de la cadencia

El director recrea en esta película con Julianne Moore dos historias paralelas en distintas épocas

Julianne Moore
Julianne Moore
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El director Todd Haynes se revela como un cineasta para todas las edades con «Wonderstruck. El museo de las maravillas», su primera película para toda la familia, un filme inteligente y profundamente personal que rinde tributo al poder de la obsesión. «El guión me llegó cuando estaba en la postproducción de “Carol”. Lo abrí con precaución, pero me conmovió desde la primera página. Era una narración pensada para el cine, una historia sobre la importancia del amor que comunicaba su contenido sin apenas diálogos», explica el cineasta, para quien esta cinta «son dos películas en paralelo dentro de una». El guión no solo convenció a Haynes sino también a su actriz fetiche, Julianne Moore, con quien ha trabajado ya en tres ocasiones. «Para mí es una suerte volver a trabajar con él porque siempre convierte los rodajes en una maravillosa experiencia. Como cineasta demuestra siempre su responsabilidad con los personajes. Es un artista muy auténtico», concede Moore.

El relato de este museo de las maravillas recrea dos tramas paralelas en distintas épocas, separadas entre sí por medio siglo y diferentes tonos. «Es una película única, muy especial. Respeta la imaginación, el lenguaje del cine, los elementos que me enamoraron de niño de este maravilloso medio», admite Haynes, para quien fue todo un reto encarar el montaje. «El concepto del filme, saltando de un tiempo a otro, fue excitante y exasperante. Fue una oportunidad increíble de mirar al pasado y construir una cinta más sofisticada gracias al cine mudo. Pero también me brindó la oportunidad de retratar la América urbana de los setenta», reconoce Haynes.

El cineasta, que siempre se ha confesado un director de mujeres, desborda sutileza en el filme, tratando trascendentes preguntas sobre el comportamiento del ser humano a través de un lenguaje icónico, en el que las imágenes, los sonidos, las sombras o miniaturas dentro de una caja dicen más que las palabras.

Una delicadeza que se plasma en la forma en la que el equipo integró a la protagonista, Millicent Simmonds, una joven sorda en su debut como actriz. Julianne Moore, desdoblada en dos papeles, se inspiró en la actriz del cine mudo Lilian Gish para expresar sin hablar, y aprendió el lenguaje de signos para romper cualquier barrera: «Las películas mudas me fascinan, te permiten concentrarte en lo humano de la historia, en el lenguaje corporal».

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