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Los Vengadores: Infinity War

Señores mayores y muy serios

El año pasado fue quizás el mejor año de la década para las producciones cinematográficas. Las diez películas candidatas al Oscar merecían el premio. Eso en mitad de la supuesta saturación de películas de superhéroes

Chris evans es Capitán América en Vengadores: Infinity War
Chris evans es Capitán América en Vengadores: Infinity War
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Los señores muy mayores y muy serios, que crecieron con Murnau y acompañaron sus primeros orgasmos de adolescencia a golpe de Truffaut, Cocteau y Bergman, tienen una idea bastante clara de lo que es el cine. El cine es, concretamente, lo que a ellos les provoca un —cada vez más infrecuente— estremecimiento en sus retinas cansadas. Léase ingles.

No sé quién es el Bergman de los tiempos modernos, pero tengo muy claro que a Paul Thomas Anderson no le hubieran producido la Paramount «Pozos de ambición» de no haber nadado en dinero por aquella época gracias a coproducciones de cine de superhéroes. La triste realidad que todo señor muy mayor y muy serio pretende ignorar con el argumento de la «saturación» es que las películas muy buenas las vemos muy pocas personas. E incluso de esos, muchos sin pagar.

La triste realidad es que una película de superhéroes no ocupa el hueco de otras producciones más pequeñas, entre otras cosas porque esas otras producciones no generarían el interés que genera Marvel en el público que el cine más desesperadamente necesita: el de los jóvenes y adolescentes. Sí, en «Get Out» («Déjame salir») o en «Los archivos del Pentágono» hay mucho más cine que en Los Vengadores, cine de calidad. Pero el señor muy mayor y muy serio, que va al cine los miércoles por la mañana en las oficinas de la distribuidora, tendría que darse una vuelta por las colas de un multicine de Collado Villalba para comprender la parte de negocio que nunca tiene presente en las palabras «show business».

No existe como tal el género de superhéroes, pues nada tiene que ver una historia de mafia, poder y venganza como «El caballero oscuro» con una comedia desatada como «Guardianes de la Galaxia». Solo por el hecho de partir de las páginas de un tebeo no procede encasillar un producto en un género, al igual que no es lo mismo «La lista de Schindler» que «El diario de Bridget Jones», y a nadie en su sano juicio se le ocurriría hablar de saturación de películas basadas en libros.

El año pasado fue quizás el mejor año de la década para las producciones cinematográficas. Las diez películas candidatas al Oscar merecían el premio. Eso en mitad de la supuesta saturación de películas de superhéroes. Curiosamente, tres de los directores nominados habían dirigido películas de superhéroes: Spielberg, Del Toro y Nolan. No sé lo que quiere decir esto. Sé de lo que sirve quejarse de que películas hechas con más dinero y —quizás— con menos arte y más oficio, pero que mantienen viva esta industria. Y además, qué demonios, son muy divertidas. Salvo que uno sea un señor muy mayor. Y muy serio.