El secreto de Marrowbone: un nuevo monstruo en el cine español de terror

Sergio G. Sánchez, guionista de J. A. Bayona en «El orfanato» y «Lo imposible», se estrena en la dirección con otra historia de terror

Sergio G. Sánchez da instrucciones a Charlie Heaton (Stranger things) durante el rodaje en Asturias de El secreto de Marrowbone
Sergio G. Sánchez da instrucciones a Charlie Heaton (Stranger things) durante el rodaje en Asturias de El secreto de Marrowbone
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El cine español ha descubierto en el terror la fórmula para olvidar la crisis. Mientras el público disfruta con los sustos en pantalla, los productores ven cómo la recaudación sube. Con «Los otros», en 2001, Alejandro Amenábar inauguraba una fórmula en nuestro país que se demostró exitosa. Todavía se mantiene como la segunda película con más espectadores de nuestra historia. Años más tarde, J. A. Bayona y su orfanato repetirían patrón en busca de un éxito que lograron.

El hombre detrás del guión de «El orfanato» era Sergio G. Sánchez, que se ganó la confianza de Bayona para escribir también «Lo Imposible». Ahora, la confianza se ha tornado: Sergio G. Sánchez firma como director y guionista, y J. A. Bayona como productor en «El secreto de Marrowbone», un filme que mantiene la idea de sorprender al espectador a base de giros de guión y algún que otro susto. «La película no tiene una estructura convencional. Tiene un prólogo, un epílogo y entre medias cinco actos que la hacen ir mutando. Es una muñeca rusa: empieza como un cuento, le quitas otra capa y es un drama familiar; otra, y es una historia de fantasmas; otra, y es un thriller... Así hasta llegar hasta al corazón de la historia», explica a ABC el cineasta ovetense.

Miedo a lo invisible

Crear escenas de terror en pantalla no es difícil: planos cortos, música y la amenaza de lo desconocido. Lo meritorio es generar y sostener la tensión ante lo inminente que no llega. Que el miedo sea un estado mental. Sergio G. Sánchez lo hace mientras rehúye los elementos sobrenaturales. No hay fatasmas, ni poseídos, ni payasos con globos. No conocer al enemigo es el peor enemigo. «Lograrlo es muy dificil. Lo viví en “El orfanato” y otra vez aquí. Es complicado porque la primera vez que ves la película tienes que soportarla con interés y temor, como si pudiese pasar cualquier cosa; pero no puede pasar porque tiene que sostenerse en un segundo visionado. Después, más allá de los giros, entiendes el retrato de la familia de otra manera», confiesa el cineasta, que no duda en reconocer que sí se ha permitido el «lujo» de dar algún que otro susto para que «el público salte del asiento».

Detrás de la cámara, y pese a lo que podría suponer para un debutante, Sergio G. Sánchez asegura no haber sentido el vértigo al dirigir por primera vez: «No fue ni tan emocionante. Cuando llevas tanto tiempo esperando algo, llega y solo piensas en el segundo día». Ni siquiera ha tenido que recurrir a su «ángel» para evitar sustos: «Bayona ha sido muy prudente. Ha estado en una distancia donde solo intervenía cuando se le pedía. Tampoco tenía mucho consejo que pedirle porque le conocía tan bien que ya sé cómo hace las cosas», confiesa.

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